Ella está malhumorada, y en medio de su malestar ha mandado
a todo el mundo a comer mierda. Para sí misma piensa en todas las
justificaciones a sus arranques de mal genio: las hormonas, sus condiciones laborales inestables,
el marasmo de sentimientos incomprensibles que la abarcan. Todos ellos argumentos inútiles que siempre la llevan a sentirse responsable de arrastrar
a otros a sus caídas temporales. En medio de su caos mental sabe que el acelere característico de su personalidad, y que creyó haber dejado atrás, debe
seguir elaborándose .
Al finalizar la tarde,en medio de la calma, se abate sobre ella la certeza de que siempre hay y habrá mucho por hacer por su entorno y
por ella misma. Ésta será una responsabilidad que sólo acabará cuando su vida se
apague. Así que por ahora, no caben los puntos finales...sólo los finales transitorios.
Al anochecer sabe que su temperamento ni aún ahora, después de tanto tiempo, es un asunto definido y terminado. Le queda mucho por hacer.
