Después de dos años de haber pasado una gripe horrible, en la que tuve una tos que me duro como dos meses y una flema espesa, tanto que parecía slime- volvió a darme gripe. En esta ocasión ya si había pruebas- de antígenos- en todas partes y todo el mundo estaba dispuesto a identificar (dudosamente) el famoso paquete de ácidos ribonucleico encapsulado.
Esta no fue una gripe normal. Solo me dio dolor de cabeza y un aturdimiento excesivo. Pero pude sentirlo desde el principio, justo en medio de una follada, mientras ascendía al infinito pude sentir como fuego circulando por mi cuerpo. También sabía que si llegaba al clímax mi sistema inmune estaría más despierto, por eso debía ponerlo en acción, dándole un espaldarazo para que se encendiera.
Después de casi una semana completamente aguevada, un día me levanté sintiendo como si mi bulbo olfativo hubiese entrado en corto y todo me olía a mal secado. Así comenzó la fase más horrible del virus. La sinusitis que me queda siempre después de cualquier gripe pero ahora era de tamaño familiar.
Una semana después, de sentir la presión en mis senos paranasales y el atolondramiento que genera esa presión, vinimos a Santiago de Cali. Aquí la temperatura cálida (no tanto como antes, pero no tan fría como en Medellín), generó alivio inmediato.
Esta mañana me levanté sintiendo que algo volvía a reconectarse. Cómo si con un cautín volvieran a conectar mi bulbo olfativo. Lentamente he comenzado a olfatear.
Confieso que lo he extrañado tanto...por eso, al darme cuenta de que de nuevo puedo sentir, me he dedicado a celebrar oliendo toooodo lo que puedo.
Bienvenida la reconexión!