A propósito de la inclusión, de la aceptación de las diferencias de la inclusión, de las relaciones con los demás, con los otros...
Estoy ausente, mi mente trabaja en ello, en reconocer lo foráneo, lo otro, el otro; esa parte externa que logra fusionarse con mi mismidad y momentáneamente completarme a través de sus experiencias y sus perspectivas.
Lo busco pero no lo espero, y estoy siempre debatiéndome entre esto y aquello, aquello y lo otro, lo otro y el otro. El otro, ese extraño desconocido que se inicialmente se ofrece sin barreras ni límites que fragmenten lo correcto de lo incorrecto. Anhelo verme reflejada en lo otro y en el otro, comprenderlo y comprenderme a través suyo; pero escapa y se confunde con todo, se vuelve parte del medio. Eso me distancia, no puedo acercarme a él para reflejarme en su mirada, ni para percibirlo, escucharlo o adivinarlo... Lo espero tratando de atarlo a una vana realidad que parece no pertenecerme. Pero es inútil, no puedo definirlo, enmarcarlo ni limitarlo.
Todo el tiempo me someto a los estímulos de lo externo y en medio de las interacciones lo otro viene y sútilmente se fusiona conmigo. Momentáneamente lo reconozco y puedo trazar tímidos rasgos que dibujan una idea que define uno de sus innumerables perfiles....Pero es inútil, no puedo aprehenderlo completamente. Por eso estoy ausente, mi mente trabaja en ello, en reconocer lo foráneo, lo otro, el otro.
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