jueves, 6 de septiembre de 2007

Otra historia





Por cuestiones ajenas a mi voluntad, más bien por voluntad del consejo de facultad, se vio bruscamente interrumpida mi monotonía diaria. Tuve que ponerme a estudiar de manera intensiva para un curso que tenía pendiente de cancelación pero que no me cancelaron. Un curso de esos que enamoran. Así que además de ponerme a estudiar hasta altas horas de la noche y las posteriores madrugadas ayudada de cafeína me vi embarcada en una salida de campo a Río Claro- el refugio. Un paisaje que me habían recomendado mucho y al que mi jefe me hacía odiar gracias al temor infundido por cuestiones de invierno. Pero no tenía muchas opciones.
El lugar, encantador. Hablando en cuestiones biológicas pude darme el placer de sorprenderme y de dejar miedos infundidos culturalmente a través de las generaciones, así que me puse a coger sapos, ranas, gusanos y arañas, a espiar insectos en plena copula y a buscar mapanás o verrugosos en medio de un río claro que llenaba mis botas pantaneras de agua y empapaba mi jeans por lo menos hasta las rodillas. Dejar mi asco y miedo a través del contacto directo era motivante y tengo que confesar que en algunos momentos escalofriante. También pude inquietarme y rememorar la poca historia de la que tengo conciencia, porque fuimos a la casi extinta hacienda Nápoles que perteneció la difunto Pablo Escobar, y que nos permitió ver unos hipopótamos en medio de un lago gigante que huían de una terrible ola de calor. Luego se entredejaron ver las ruinas de una mansión muerta herida por las ambiciones de los lugareños que dejaron marcadas cicatrices en los muros y en el piso donde supuestas guacas les prometieron una vivencia más holgada. Me dio asco de la piscina verde llena de moho, de desperdicios, hasta de icopor y dejé volar mis sueños hasta un árbol gigante que ocupa la parte trasera de un lugar donde habitan las historias y los recuerdos.
Volví a mi casita completamente trasnochada como se suele llegar después de dormir dos noches en carpa, medio devorada por los zancudos y con muchas ganas de vivir y pocas de trabajar. Me recibieron las cosas locas que sólo se viven en mi país, como propuestas que permitan legislar un castigo a los infieles, para que estos paguen por medio de dinero y de trabajo comunitario el daño que han causado por pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión contra la familia. Ahora, la rutina que vuelve a tragarse lentamente mis días.

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Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...