domingo, 18 de noviembre de 2007

Se volvió cosa de casi todos los días. Llueve en mi Medellín y mientras llueve, con el impermeable puesto, las medias mojadas y las gafas empañadas, recorro la regional.
Ahora, estoy asustada porque en medio de mi lento deambular los he visto caer: El sonido sordo de las llantas tratando en vano de agarrarse al asfalto, luego varias vueltas, finalmente el piso y el par de llantas sobre ellos. Algunos se han visto acudidos por la farola de la "ninja roja", otros deben quedarse atrás en medio de la lluvia.
Estoy asustada, por eso últimamente siempre que salgo ruego a los cielos que en medio de la lluvia no sea la "ninja roja" la que se coma el pavimento. Hasta ahora la suerte me ha socorrido.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Siempre, estoy en la comuna noroccidental, mirando por el balcón de la casa de mi abuela. Los días son muy soleados y la gente parece disfrutar del clima con ropa de verano. De un momento a otro por encima de la comuna Nororiental empieza a levantarse una ola gigatesca de aguas claras y verdeazuladas. Es un espectáculo terrorifico verla cuando empieza a caer y a tragarse todo lo que encuentra a su paso. Medellín empieza a sumergirse rápidamente en la aguas claras.
El agua nunca me toca, siempre me despierto antes de que ella llegue a mí.
Al levantarme, una angustia leve e intermitente hace que pase el día digavando en mis pensamientos. No me gusta ese sueño, lo terrible, es que es demasiado recurrente.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...