lunes, 5 de noviembre de 2007

Siempre, estoy en la comuna noroccidental, mirando por el balcón de la casa de mi abuela. Los días son muy soleados y la gente parece disfrutar del clima con ropa de verano. De un momento a otro por encima de la comuna Nororiental empieza a levantarse una ola gigatesca de aguas claras y verdeazuladas. Es un espectáculo terrorifico verla cuando empieza a caer y a tragarse todo lo que encuentra a su paso. Medellín empieza a sumergirse rápidamente en la aguas claras.
El agua nunca me toca, siempre me despierto antes de que ella llegue a mí.
Al levantarme, una angustia leve e intermitente hace que pase el día digavando en mis pensamientos. No me gusta ese sueño, lo terrible, es que es demasiado recurrente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las Manos de La Ternura. Muy buen cuadro. Parece que tienen buen gusto para decorar la oficina.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...