Siempre, estoy en la comuna noroccidental, mirando por el balcón de la casa de mi abuela. Los días son muy soleados y la gente parece disfrutar del clima con ropa de verano. De un momento a otro por encima de la comuna Nororiental empieza a levantarse una ola gigatesca de aguas claras y verdeazuladas. Es un espectáculo terrorifico verla cuando empieza a caer y a tragarse todo lo que encuentra a su paso. Medellín empieza a sumergirse rápidamente en la aguas claras.
El agua nunca me toca, siempre me despierto antes de que ella llegue a mí.
Al levantarme, una angustia leve e intermitente hace que pase el día digavando en mis pensamientos. No me gusta ese sueño, lo terrible, es que es demasiado recurrente.
El agua nunca me toca, siempre me despierto antes de que ella llegue a mí.
1 comentario:
Las Manos de La Ternura. Muy buen cuadro. Parece que tienen buen gusto para decorar la oficina.
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