Es definitivo. Las cosas no pueden durar para siempre y como consecuencia de eso debo partir.
Supongo que eso marca el fin de una buena etapa y da inicio a otra que espero tenga otras connotaciones pero quiero que sea igual de productiva, por lo menos para el alma.
Si señores, ya no voy más, mi cargo de secretaria tiene fecha de vencimiento y por ahora lo único que tengo claro es un plato vacío y un morral lleno de textos académicos para el año entrante.
El 28 de diciembre erraré en las calles de Medellín, esperando no durar mucho tiempo deambulando en medio de pasos inciertos y parajes efímeros.
Hoy es desde el sur, mañana...