domingo, 10 de febrero de 2008

Tengo un amigo que todo el tiempo dice que la vida es un viaje, un viaje en el que no podemos quedarnos, y le añade que todas las cosas que suceden en la vida son accesorios de ese viaje y que también tienen fecha de vencimiento. Mi viaje ahora toma un rumbo incierto, de nuevo a la deriva y sin puertos que me amarren a tierra. Debo despedirme, por lo menos en un sentido significativo, de esta cómoda madriguera y migrar para esperar a que pase el crudo invierno.
Debo reconocer que gracias a la incertidumbre y el miedo que me abraza, veo todo completamente oscuro y mi visión se somatiza a través de un grueso nudo que se apodera de mi garganta y a veces me hace llorar...

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...