jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
"...Aquello que parece más débil y turbado en vosotros es lo más fuerte y lo más determinado..."
"...Pero ahora nuestro sueño se ha ido y ya no es la aurora.
El mediodía está sobre nosotros y nuestra somnolencia
se ha cambiado en día pleno, y debemos separarnos.
Si, en el crepúsculo del recuerdo, nos encontráramos
una vez más hablaremos juntos de nuevo y me cantaréis
una canción más honda
Y, si nuestras manos se unieran en otro sueño, levantaremos
otra torre en el cielo..."
Diciembre fue un mes tranquilo que atrajo los encuentros familiares y simultáneamente las búsquedas solitarias e introspectivas. Mes que terminó a orillas del mar del golfo con la más cercana y tierna de las compañías elegida en medio de soledades que caminan a la par. Pero al comenzar enero y regresar a casa todo cambió, muchos de aquellos amigos entrañables que han estado fuera los últimos tiempos han venido a casa y, con esa excusa diciembre pareció extender su sombra al mes siguiente dándole un toque un poco más festivo a éste enero, que a cualquier otro que recuerde.
El tiempo ha pasado y ahora parecemos sentir con mucha más sensibilidad la especialidad del encuentro mismo.
Ahora nos miramos más a los ojos, sin decirlo, se hace evidente que vemos el encuentro como una simple posibilidad de compartir juntos y sólo eso lo hace más que especial.
Hemos cambiado, nuestro cuerpo manifiesta claramente su bienestar o malestar y la disposición incluso para los excesos se difumina, esta vez nos acompañaron: el baile, los juegos de mesa, la lectura, la cocina, la calle, las cervezas, escasos bares y el hogar, que a pesar de ser itinerante, nos albergó siempre como a una sola familia.
"Juzgaros por vuestras fallas es como culpar a las estaciones
por su inconstancia.
¡Ay! Sois como un océano.
Y, aunque barcos pesados esperan la marea en vuestras
playas, como el océano, no podéis apurar vuestras
mareas.
Y, sois también como las estaciones.
Y, aunque en vuestro invierno neguéis vuestra primavera,
La primavera, reposando en vosotros, sonríe en
su ensoñación y no se ofende".
Pero así tan fugazmente como llegaron los amigos volvieron a irse y volvimos a quedar con los amigos que permanecen.
Como si no fuera suficiente verlos partir de nuevo, uno de los amigos que permanecían decidió volar a perseguir sus sueños.
Uno de esos amigos entrañables y cercanos empacó maletas y arranco a volar.
Leo y yo tuvimos que cogernos las manos, mirarnos a los ojos y dejar que se llenaran de lágrimas, celebrando la cercanía y apreciando la belleza de la efímera permanencia, ese motor que nos impulsa a abrirnos a la sensibilidad como esa única posibilidad de caminar sintiendo cuando vamos o no por el camino que nos corresponde.
Debíamos dejarlos ir a todos, y así fue.
Los dejamos volar sin lastre alguno y esa fue la mejor forma de expresarles el amor que nos suscitan.
"Me habéis dado la sed más profunda para mi vida
futura. No hay seguramente para un hombre regalo más
grande que aquél que hace de todos sus anhelos unos
sedientos labios y de toda su vida una fontana fresca.
Y allí mi honor y mi premio:
Que, cada vez que voy a la fuente a beber, encuentro
el agua viviente sedienta ella misma;
Y ella me bebe mientras yo la bebo".
Hace mucho tiempo, cuando comenzamos a leer "El profeta" decidimos dejar el último capitulo para resignificar juntos eso que tal vez significa irse, tal vez tratando un poco más de articular lo que sentimos con las palabras, lo que nos hace sentir la partida. Es ese el motivo para que algunos de sus fragmentos se encuentren "por ahí regados".
Besos en la distancia...a todos (porque a veces el tiempo también se transforma en distancia).
sábado, 1 de febrero de 2014
Mercando con papá
En algunos efímeros instantes es posible volver al pasado y hacer las mismas cosas que alguna vez hicimos en compañía de los viejos.
Como en la bella infancia.
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