martes, 26 de agosto de 2014

A mi Anna...

Mi Anna...desde que llegaste a mi vida has comenzado a establecer filtros que han depurado todo aquello que creía y que, según me han mostrado los hechos, se fundamentaba en un condicionamiento de lo que fui. Tú sola presencia ha tamizado mis pasos y ha ido alejando de mi senda personas que antes caminaban conmigo pero que parecen rehusarse a ver la vida fluir a través mío, como si su vida fuera una negación de la vida y en esa medida sólo pudiesen estar rodeados de personas que apoyan y fortalecen esa negación. Te lo confieso, me ha dolido verlos partir, pero tenlo por seguro hermosa, se van acompañados de todo el amor que les entregué mientras acompañaron a mami en su trasegar.
Sin embargo también has actuado como imán para otros que comparten mi alegría de tenerte conmigo y eso ha fortalecido lazos en todas las direcciones en las que mi alma se moviliza, regalándome la presencia de personas amorosas y que se alegran honestamente por tu presencia en nuestras vidas.



En cuanto a mí...has transformado mi realidad de forma contundente, sentirte crecer dentro de mí me ha recordado lo vulnerable que soy y me ha hecho consciente de mi capacidad creadora. Me has recordado la fragilidad de la vida como una condición fundamental para agradecer cada día y me has recordado que caminar tras la utopía hace que cada día se tenga el ánimo para seguir apostándole a vivir buscando la ración de poesía cotidiana.

Siempre valoré y cuidé mi soledad, ahora valoro y cuido tu compañía, adoro cada cosa que provocas en mi cuerpo y en mi mente y agradezco esos detalles sutiles que colman mis días y en ocasiones que me arrebatan algunas sonrisas solitarias. Quiero nombrar un par de ellos que no quiero perder de mi memoria:

La primera fue hace unos días cuando en la visita prenatal escuchábamos atentamente tu corazón, de pronto tu padre se acercó a mi estómago y te saludó calurosamente, inmediatamente tu corazón se aceleró y comenzaste a moverte vigorosamente. Estamos enamoradas del mismo hombre.

Y la segunda me parece hermosamente especial. Algunas noches antes de quedarme dormida puedo sentir el latir de mi corazón retumbando en todo el cuerpo, es tan fuerte! y algunas de esas veces tu acompasas ese palpitar emitiendo suaves golpecitos que hacen retumbar mi vientre, es como si trataras de imitar el ritmo.


No hay comentarios:

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...