miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ya no sólo dar...darse.

A pesar de que las intensas oleadas de calor que vienen alternándose con noches y madrugadas frías (y aveces lluviosas), casi siempre el meridiano llega con un sol radiante y ardientísimo que convoca a una ducha fría o a la siesta después del almuerzo. Casi todos los días llego a casa al medio día y el calor lo único que hace es reforzar mi cansancio, justificado en 8 kilos adicionales a mi peso normal.
Ahora mis caminatas diarias se ven mediadas por la sensación de ensanchamiento y estiramiento del útero y, por si fuera poco, el incremento de peso sobre mi vejiga genera una constante necesidad de micción que no discrimina lugar ni horario...
El dolor en mis costados y en los músculos lumbares, consecuencias del reflujo que me recuerda que ahora debo dormir con mi tórax formando un ángulo con mis piernas y no en posición horizontal, aqueja mis horas de concentración frente al pc y ralentizan la ansiada culminación de la tesis.
Puras nimiedades comparadas con el hecho de saberte conmigo, con el hecho de poder sentir tus tiernos pataleos en mis costillas o los manotazos en mi vejiga para saludar a papá. Poca cosa son el doloroso rozamiento de tus pequeños pies con mis costados o los abruptos golpes a la hora de manifestar tu hambre, comparados con el logro de haber transformado cualquier vestigio de tendencia egoísta, comparados con la posibilidad de reconocer que antes sólo sabía dar... vos me estás enseñando a entregarme.

No hay comentarios:

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...