A las 5:42 sonó el teléfono y era mi madre preguntándome por qué no llegaba.
Tuve que levantarme, juagarme la cara, la arme los dientes y salir.
Llegué a su casa y mi madre me recibió con una torta y unas bombas en la mesa del comedor.
Después salieron de la habitación Leo y Anna. Unos minutos después llegó Juan, doña Marce y doña Marina.
Yo me fui a su casa pensando que íbamos a salir a la Villa a tomar unas cervezas y a conversar, pero ella a cambio de eso me sorprendió con el encuentro de personas hermosas, que me han acompañado de forma calida y que alegran mi vida con su energía y actitud transparente.
Hermosísima, entrañable y cálida sorpresa.
Felices 37!
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