Tengo entendido que era una apuesta a nivel de ciudad, pero se convirtió en una apuesta unitaria y en el fondo selectiva (por lo tanto excluyente).
Hora resulta que, nos invitan a, unirnos para luchar con la entidad que nos acoge, porque estamos de arrimados (literalmente) en uno de sus campus y a manifestar la injusticia de no contar con un lugar en el que los estudiantes puedan construir su identidad.
Yo siento que siempre que llegó a todas partes le empeliculo y propongo cosas, actividades y proyectos que han tenido alcances muy bellos, sobre todo en términos de reflexión de los chicos y, claro, reflexiones propias. Pero ahora no tengo ganas de nada. No quiero nada de intencionalidad política. Mi interés en este momento es desde Lo Político (lo netamente ontológico). No quiero pensar ni desgastarme apostando por un colectivo que no siento conectado ( de forma uniforme y consciente).
Estamos allá porque es nuestro lugar de trabajo. Al respecto no tengo ninguna objeción. Si en algún momento debo irme, solo habría hay un argumento que me genere apego y esa sería Susana. Pero creo que con ella los lazos están firmes. Todo dependería de nosotras. El vínculo no puede soportarse solo en el habitación en el que la cotidianidad se desenvuelve.
Por eso no quiero nada, quiero terminar mi etapa de retracción culminar ese procesos reflexivo que, en este momento tiene mi cabeza enredada y embebida. La expansión vendrá después. No voy a reclamarme porque ahora estoy en mirando hacia adentro, escuchándome mucho y debatiendo con los libros que llegaron a nutrir esas páginas en blanco que debo nutrir.
Nota: aquí retomo el debate sobre lo político y la política de Chantal Mouffe.
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