Vergüenza por estar en parrandeando con alguien que creía que, en medio de los tragos, podía andar gritando a todo el mundo lo que piensa y haciendo calificativos como si fuese un juez, de las personas, de la música, de los comportamientos, de las decisiones de los otros y, cómo si fuera poco, de la forma en la que Leo y yo manejamos nuestra relación.
Terminé saturada, recordando que yo antes había vivido esto y que había decidido no aguantarmelo, por eso no quería que me volviera a pasar.
Está vez la historia puede ser diferente. Tomaré distancia en silencio. Antes lo manifesté abiertamente y por eso las cosas acaron mal. Ahora seré prudente y no emitiré (fuera de este espacio) ningún juicio. No quiero que la relación se rompa. Pero tengo claro que no vuelvo a soportar algo así de nuevo. Es una historia que me lastima profundamente las filigranas del alma, por eso no debo soportarlo.
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