Y ha sido absolutamente mágico, sanador, conmovedor y transformador...
Comenzó desde el viernes que llegó Wil, después de 5 años de no verlo. Leo y yo fuimos a recibirlo al aeropuerto, al poderlo abrazar nos estrechamos fuertemente y todas las palabras huyeron de mi cerebro y mi mente. No fui capaz de modular nada.
Eran demasiadas emociones juntas...
Yo suelo levantarme con ganas de no hablar por teléfono, tuve que replantear hoy mi postura cotidiana, disponerse agradecida y amorosamente, por eso mientras avanzaba la mañana tuve que obligarme a la apertura, puesto que desde temprano recibí tantas palabras bonitas, escritas y habladas. Muchas personas bellas, sacaron un instante de su tiempo para hacerme sentir que celebran que esté viva. Y hallo en eso todo un acontecimiento sorprendente!
A través del desayuno, la comida, el postre, las llamadas y los mensajes cálidos, pude sentir, el bálsamo refrescante que llegaba con cada iniciativa de personas que se acercaron a través de la palabra, objetos y acciones.
Es un balance hermoso comenzar a cerrar esta tercera década, sintiendo el eco de manifestaciones amorosas por diferentes medios. Sobre todo porque sé que no soy ninguna dulzura, porque tengo plena conciencia de que mi carácter termina haciendo de fuerza magnética que repele a muchas personas. Sin embargo, hoy me sentí acogida y abrazada. Impresionante motivo para celebrar y agradecer.
Celebro y agradezco mis 39!