Me dejé consentir y cuidar e hice lo propio. Me abrí a sentir miedo a mi vulnerabilidad.
Escuché mis sueños (oníricos y no oníricos).
Me entregué al misteriosos proceso de sanar, encontrandome para ello con mi sombra.
He tenido que mirarla a los ojos y enfrentarla, no sin miedo, porque al principio reconocerla me terrorizaba.
Ahora, para el 2024, se que debo caminar con mi sombre, porque ahora tengo la certeza de que no hay forma de caminar sin acogerla.
Por eso me abro, más que nunca al reconocimiento de que éste es un camino solitario, que no implica caminar sin compañía, sino que, para recorrerlo debo asumirlo sin compararme, siguiéndome a mi misma y dejando que mi intuición y sensibilidad continúen siendo mis guías.
Es tiempo de aprender a dar, pero desde la bondad.
De concentrarme de forma muy enfocada en lo que quiero y necesito, sin disvariar. Es algo que ya sé hacer, no puedo menospreciar es capacidad.
Anna pidió enforcarse en dejar atrás sus miedos y en trabajar la lectura fluida, mientras que Leo dice que necesita trabajar sobre su ira y el manejo que le da.
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