Nos fuimos como familia, solitos, dejando atrás el acelerado ritmo de vida que nos ha ido llevando sobre sus intempestivas olas estos últimos cuatro años.
Después de esto viene el escenario final del proceso, la defensa.
Metidos en esta casita, en medio de la nada, nos dejamos aturdir por el cabro de las aves y el arrullo del río.
Dibujamos, coloreamos, jugamos canicas y juntos prendimos el calor del fuego.
Caminamos y nos dejamos bañar por aguas claras y heladas que nos aclararon la mente yl espíritu.
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