lunes, 5 de enero de 2026

Mis ganas de aprender a contemplar

El propósito que planeé para guiar mis pasos en el 2025 fue aprender a contemplar. Quería cultivar una existencia contemplativa, pero terminé desviándome; ningún verbo podría definir, como antítesis más clara, lo que en realidad hice.

Con los días me enredé en los afanes cotidianos, dejándome llevar por una urgencia que me hacía sentir constantemente en deuda. Esta implacabilidad de carácter en busca de la "acción" se vio reforzada por una tendencia perniciosa de no dejar nada para después —hábito heredado de la crianza de mi madre y mi abuela Moncha—. A esto se sumó la vivencia del proceso doctoral, que me mantenía en un rumiar constante; mi afán por no dejarlo a medias ni prolongarlo eternamente me llevó a desarrollar un sentido de la responsabilidad urgente: esa que no se detiene ni espera.

Desde el comienzo del año me dediqué a "hacer", asumiendo responsabilidades inmediatas con un nivel de exigencia desbordado. Caí en el despropósito de creer que debía hacer ciertos sacrificios, especialmente académicos, solo por haberme ausentado de las aulas mientras buscaba esa pregunta vital que, eventualmente, se volvió la excusa para tomar en serio mis inquietudes y el ejercicio conscientemente espiritual de resolverlas.

Afortunadamente, y como parte de un juego absurdo, siempre he tenido claro que lo primero es conservar la salud mental. Por ello, negocio conmigo misma y he aprendido a ceder cuando sé que, de seguir ciertos ritmos, es mi propio bienestar el que pende de un hilo. No obstante, creí que habitar la contemplación era como cualquier otro verbo: algo que solo requería ponerse manos a la obra y ejercerlo de manera mecánica. Menuda tarea la que me impuse.

Es por esto que este año mi propósito sigue siendo el mismo. Todavía no he logrado que la contemplación se cuele en mis días de forma regular y, para que suceda, hay errores que no puedo permitirme repetir:

  1. No necesito detenerme por completo para estar en Actitud Contemplativa (AC). Solo debo reconocer el nivel y el ritmo de lo que hago, conservando la premisa de actuar con amor y sin olvidar que este siempre conlleva una dosis de placer. Solo hace falta clarificar cuáles son las cosas que realmente me nutren.

  2. La contemplación es un estado interior en el que el "todo" atraviesa mi alma. Debo revisar mi activismo constante y aprender a pausar. Si bien la acción me ha permitido crecer y florecer, ese desarrollo también se genera en la quietud. Lo más importante es que mi corazón se sienta activo, ya sea en el silencio o en el movimiento.

  3. La meditación no es un requisito excluyente para contemplar. Lo que me impidió llegar a la AC fue creer que solo podía lograrla mediante la meditación formal. En el fondo, esto se sustenta en la falsa idea de que estoy separada del "todo". No hay separación alguna, y debo ser capaz de sentir esa unidad incluso en medio de la acción.

  4. La contemplación no es una herramienta para la creatividad. Sin reconocerlo, le estaba asignando a la AC la labor de movilizar mi disposición al acto creativo. Sin embargo, en los pocos momentos en los que logré contemplar, simplemente me sentí parte del todo; eso puede, o no, tener efectos creativos secundarios.

Para finalizar aclaro que no he leído vida contemplativa de Chun Han, lo tengo en la mesa de noche esperándome. Estas reflexiones surgen de algunos de los refugios a los que acudí, cuando todavía estaba en proceso de entrega la tesis y de elaboraciones personales que me han llegado como sedimentos años después de haber vivido ciertas situaciones.



jueves, 14 de agosto de 2025

Aquí estás, eres mi reto...y necesito dejarte atrás...es un regalo que quiero darme.
El pasado nos persigue, 
La energía nunca muere.

domingo, 11 de mayo de 2025

Primera luna

Soñé que estábamos en Australia y que nos teníamos que devolver porque yo tenía que barrer el cuarto de Anna.
Cuando llegábamos a casa la habitación de Anna tenía un patio grande, lo barrí y después volvíamos al viaje en el que estábamos.
Pero había algo novedoso. Ese espacio era nuevo, antes no estaba allí.

En la anoche, antes de dormir ella me pidió que fuera al baño. Parecía que su primera luna había llegado.
Justo hoy. Mi décimo día de la madre. 
Justo en mayo, como me pasó a mí.

jueves, 24 de abril de 2025

Hay niveles

Está bien amar y querer entregarme, pero no al punto de entregarme y olvidarme de mí a niveles que puedan extinguirme...
Ese no es el tipo de llama que quiero...

viernes, 11 de abril de 2025

El susurro del páramo

Le pregunté al páramo qué debía leer en este momento. En este hoy.

Comenzamos a subirlo, caminamos mucho rato, desde las 9:00 am hasta las 3:00pm. Todavía nos faltaba una hora y era la más compleja y larga de todas.
Anna, ya viendo la cabaña en lo alto, exhausta, me pidió de regresáramos a casa.
Me detuve y la escuché.
Estaba rendida, le dolían los pies y quería descansar.
No tenía argumento alguno para comparar mis reservas de energía y de voluntad con ella. 
No era necesario. 
La sabía más pequeña y con un hermoso y potente río que crecía a través de ella.
Ningún proyecto, ninguna persona y ningún paisaje podían pasar por encima de ella. 
Quería que pudiera sentir que ella era quién sabía qué decían su voluntad y su cuerpo en la medida en la que se leía a sí misma.
Entendí que no eran las condiciones para ingresar. 
Tomé nuestras cosas y nos devolvimos.

Pero este día dejó varias marcas que quiero que sigan estando presentes.
Fue en día en el que la pasamos juntas, muy juntas.
Que a pesar de distanciarnos y conversar con nuestros compañeros, siempre volvíamos o adelantábamos para saber cómo y con quién estaba la otra.
Nosotras juntas éramos nuestro hogar estando ahí.
Nos apoyamos todo el tiempo.

Tuvimos cinco regalos impresionantes:
El primero, paisajes imponentes que pudimos apreciar y que nos llevaron a percibir lo sublime, en la medida en la que nuestros pasos guiaban el camino.
El segundo, que fue no llovió. Caminamos en un día seco, a pesar de la época de lluvias. Sabemos que eso lo hizo más cómodo.
El tercero, fue que antes de comenzar a subir lo que faltaba, con ella a-go-ta-da y tratando de recargar energías, apareció, de la nada una persona que podía guiarnos de vuelta al pueblo.
El cuarto, fue  que ya de regreso, solas en el bus, un atardecer precioso se manifestó frente a nosotras. Recostadas en los asientos, con los zapatos mojados y las medias sucias metidas en ellos, muy pero  muy cansadas,  amamos sentirnos juntas juntas.
El quinto, fue la luna llena, que nos dejó ver su rostro cuando estábamos a punto de llegar a Medellín.

De regreso, tenía muchas preguntas, las primeras eran por los menores que estaban con nosotros y lo que cada edad y experiencia potencia para que sean ellos. Por un lado, por los estudiantes que se quedaron con Robinson (era una responsabilidad compartida), y la otra era por Anna, y es que a pesar de que sabía que estaba trabajando, confieso que ví en esta salida, en ninguna antes, la posibilidad de llevarla, para que se sumergiera en lo que pasa cuando se hacen proyectos con los estudiantes. 
Y las segundas, porque me quedé pensando en Robinson, en lo que leo de él: la pasión que se contagia cuando una persona ama algo, la sensibilidad a la escucha del mundo cuando sus señales nos transforman desde las filigranas más íntimas y cuando cuando las dos primera se vuelven una clara señal que nos permiten saber desde dónde podemos brindar- nos al mundo, nuestra potencia creativa desde lo más profundo de nuestra alma.  
El mundo me mandó muchos mensajes y yo tengo muchas preguntas.
Estoy un poco abrumada.
Pero sé que si las dejo florecer, en mi espíritu, voy a poder transformarme atravesándolas.

Está acabando el día y sé que en el fondo, mi mayor inquietud fue resuelta:
Sigo sintiendo que una de las cosas que me permiten caminar sin abandonarme a mí misma, es que debo abandonarlo todo cuando el vínculo amoroso, cuidadoso y nutritivo, que en mi caso sólo nace de lo reflexivo (porque eso, desde los recuerdos construidos de mi percepción de realidad- que siguen siendo señales para leerme y a volver a pasar por la el corazón, por ende por el cuerpo - me llevan a sentir que estoy en un contexto que me seca el espíritu.  
Sentí claramente que el cole, como siempre está en partos, transformándose y simultáneamente siendo.
Pero yo me estoy sintiendo poco creativa. 
un poco agotada, de hacer sin tener el tiempo de detenerme y reflexionar.
Puede que ahora, en esta edad,
8 años después de llegar al colegio.
Pero es que la vida me atraviesa y, ahora, tengo una adolescente, de esas de las que supuestamente soy capaz de acompañar a diario, en lo que la vida me asigna y la naturaleza del vínculo (y de lo que construyamos juntas) puede potenciar.
Sienta que  mi potencia en este momento tiene que ver son reflexionar (eso que tanto pido) y dejar que esas construcciones, que solo suceden cuando nos permitimos el encuentro transparente con nosotros mismos y con los otros. Pero esto, sin existe la posibilidad, debe aprenderse en familia. Por eso siento que hoy solo quiero reflexionar sobre cómo todo eso que he pensado y pienso florece, pero esto es reconociendo que ella, él y yo, somos un acontecimiento (en nuestras propias vidas) en el que he depositado mi fuerza vital, a veces apegada, porque sé que son mis propios límites y, con los años, he entendido que asumir postura ha sido una de las fuerzas más profunda y amorosa que he puesto en las cosas en las que me empeliculo a construir. 

Nada es un motivo más valioso que ese. Es un hecho, la decisión está tomada.

Todo es muy claro. 
"Debo irme". 
Fue el susurro de mi propia vos que el páramo me susurró en la distancia.


jueves, 3 de abril de 2025

Tengo clase en la EIA y los días están fríos. Desde el bus, mientras escucho una entrevista de Jorge Calavallo a Carolina Sanín, veo pasar los árboles, nosotros autos y la bruma.
No entiendo por qué amo tanto estás condiciones meteorológicas...

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...