miércoles, 25 de julio de 2007

Capitalizar las cosas a mi favor...

Esta no debería ser la historia con la que debería comenzar un blog, sin embargo vale la pena contar hasta que punto llegan mis despistes y la buena suerte que me acompaña a la hora de solucionar mis metidas de patas:
Ayer el mensajero de la oficina estaba muy ocupado y cuando eso pasa una de las secretarias debe hacer las diligencias más cercanas. Fue así como tuve que ir hasta uno de los edificios aledaños y llevar un "encarguito". El encargo me lo pagaron con un efectivo, que me metí en una de las botas, y unos cuantos cheques, que me metí en la otra bota al parecer no muy bien asegurados; cual sería mi sorpresa al llegar a la oficina y no encotrar ninguno de los cheques!!!!!
Como una loca tuve que desahacer mi pasos en busca de los malditos cheques sin esperanza alguna de encontrarlos, tuve que llegar a la oficina hecha un mar de nervios a ponerle la cara a mis jefes y llamar al amable señor para que contraordenara los cheques que estaban listos para ser cobrados por ventanilla.
Mi historia tiene una feliz desenlace, ya que eran las 4pm pasaditas y ninguno de los cheques pudo ser cobrado, sin embargo creo que fue tanto el susto que maté a todos mis parasitos y de paso hasta hice un poco de ejercicio.
Ahora soy una mujer más sana.

3 comentarios:

Discere dijo...

UN POQUITIN DE SUERTE CON LA QUE CORRISTE.

ME ENCANTA SABER QUE VAS A DESTINAR ESTE ESPACIO PARA LAS COSAS QUE TE HACEN SER lA "AMARILLA". UN BLOG LLENO DE HISTORIAS COTIDIANAS CON OLOR A CALLE Y TAMBIEN CON ESE PENSAMIENTO CRITICO QUE TE HACE SER LO QUE ERES, Y POR LO QUE TE QUIERO TANTO.
VOY A DISFRUTAR MUCHO DE TUS HISTORIAS.

Anónimo dijo...

Como un exiliado
camino por las callejuelas
de la ciudad mas antigua,
la primera en nacer.
Mi alma va delante de mi,
vacilante y ansiosa.
¿Qué la perturba?
¿Su abandono o su búsqueda
de una nueva morada?
Allí estoy,
sonámbula,
huérfana y vencida.
Añoro la playa y las altas colinas
y aquella barca azul
que cerca de la costa
está esperándome.

MATILDE KUMINSKY-RICHTER

Henko dijo...

Todos somos exiliados, cuando las raices que nos aferran al suelo se desvanecen.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...