Se volvió cosa de casi todos los días. Llueve en mi Medellín y mientras llueve, con el impermeable puesto, las medias mojadas y las gafas empañadas, recorro la regional.
Ahora, estoy asustada porque en medio de mi lento deambular los he visto caer: El sonido sordo de las llantas tratando en vano de agarrarse al asfalto, luego varias vueltas, finalmente el piso y el par de llantas sobre ellos. Algunos se han visto acudidos por la farola de la "ninja roja", otros deben quedarse atrás en medio de la lluvia.
Estoy asustada, por eso últimamente siempre que salgo ruego a los cielos que en medio de la lluvia no sea la "ninja roja" la que se coma el pavimento. Hasta ahora la suerte me ha socorrido.
domingo, 18 de noviembre de 2007
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2 comentarios:
Oi!. Hace rato que no escribes en tu blog y empiezo a extrañar tus historias.
Un beso!
Nena, a ti también se te extraña...van a venir en diciembre? Se les espera, no lo olviden.
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