sábado, 27 de octubre de 2012

Peligrosamente ensimismada


Últimamente he escuchado, en diferentes contextos que me circundan, reflexiones sobre la necesidad de movilización del ser; reflexiones sobre la interacción que tenemos con los otros y la forma en la que esas interacciones nos movilizan y constituyen; reflexiones sobre las palabras y acerca de cómo lo que digo puede afectarme y afectar la construcción que hago con el otro, reflexiones acerca de cómo el otro me ve a través de lo que digo y cómo mis actos se vuelven palabras que me definen. El reconocimiento de la complejidad de estas interacciones en ocasiones dispara mis miedos, mis miedos en el otro o en los otros, miedos a la interacción y, supongo, miedos a las movilizaciones que los otros pueden causar en mí. Y esto ha sido determinante en todas las relaciones que establezco.
En algún momento un amigo me dijo que probablemente estos miedos podrían ser la manifestación de una imperiosa necesidad de volcarme sobre mis cosas y sumergirme en mí y, que el malestar que me generan estos temores podría radicar en que en la medida en la que me sumerjo en mí misma comienzo a ver en los otros un riesgo para mi espacio, veo en peligro el confort que me genera estar conmigo y siento la amenaza de verme permeada por palabras y actos de otros que hagan tambalear mis construcciones firmes y estables.
Por eso he tenido que re-evaluarme y establecer una valoración de mi situación actual y, al pensar en el devenir futuro de mi ensimismamiento, sólo veo quietud, veo mi espíritu secándose y perdiendo la vitalidad y la fluidez que llegan a través de las interacciones con los otros y perdiendo la posibilidad de movilizarme y, como consecuencia, perdiendo la posibilidad de aprender. Me invade entonces el presentimiento de que es de vital importancia mantener el flujo constante de experiencias que me hagan renovarme y estas sólo llegan a través de los otros.
Por eso he tenido que replantearme y, a pesar de que en ocasiones tengo miedo a la movilidad que llega con los otros, tengo mucho más miedo a estancarme y ver mi espíritu seco por el acomodamiento que llega cuando no permito que los otros me permeen.
Cuesta tanto…pero estoy en eso.

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Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...