lunes, 10 de diciembre de 2012

A MI ABUELA...


Hoy la vi de nuevo. Hace un par de meses no la veía.
Ya no usa gafas y no se preocupa, como antes, por el atuendo que lleva. Se la pasa todo el tiempo en posición horizontal, a veces buscando que comer y en las horas de la tarde pidiendo que la lleven a pasear.
Cuando le pregunté por sus recuerdos afirmó conservar pocos. De hecho recuerda quien soy, mi nombre, de quién soy hija y que parentesco tengo con ella, sin embargo no recuerda episodios nI historias vividas. No recuerda que cuando yo era pequeña me cascaba porque me orinaba en los calzones, en las camas y hasta en la calle. No recuerda mi grosería y mi altivez para contestar a sus preguntas o para decir lo que se me venía a la cabeza. No recuerda que a pesar de la "lata" que le daba me llevaba a todas partes consigo y que gracias a eso tengo el vicio de estar siempre andando la calle.
Ahora los recuerdos de lo que vivimos juntas son sólo míos y ella sólo podrá asirlos a través de mis palabras.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Tobogán natural.

Remembranza literaria No.2



De nuevo he retornado a las letras ajenas que llamaron mi atención en otros momentos de mi historia. Algunos todavía puedo asirlos. Así que hoy y con ganas de retomar un poco de historia, al compás de Big Bill Broonzy y su canción Get Back, extraída de Jazzuela, mientras veo y escucho llover, retomo algunos encuentros con escritos que me hacen repensarme constantemente.
Pues bien, el escrito que quiero retomar fue leído hace unos cuantos días y tiene todo que ver con una idea que tengo rondando mi cabeza y que ando elaborando. Tiene que ver con la "conexión" que siento entre mis emociones y mi cuerpo. La forma en la que se enferma y las elaboraciones que debo hacer para sanarlo. Por ello no quiero perder de vista el siguiente fragmento de "La montaña mágica":
"Ojalá supiera...-añadió Hans Castorp, poniéndose las dos manos sobre el corazón como un enamorado- por qué tengo estas palpitaciones tan fuertes; es muy inquietante, me preocupa desde hace algún tiempo. Se tienen palpitaciones cuando uno espera alguna alegría extraordinaria o cuando tiene miedo; en resumen ante las emociones fuertes, ¿no? Pero cuando el corazón se desboca por sí sólo sin causa y sin razón, por voluntad propia, se me antoja casi escalofriante, entiéndeme, es como si el cuerpo siguiese su propio camino y ya no guardara relación alguna con el alma; en cierto modo como si fuese un cuerpo muerto que, en cambio, no lo tuviese del todo (lo cual es imposible) y tuviese una vida propia e independiente: le siguen creciendo el cabello y las uñas y, según me han dicho, sigue desarrollándose en él una actividad física y química de lo más intenso..."

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...