martes, 28 de enero de 2014
Otra feliz vuelta al sol
Este cumpleaños fue absolutamente discreto.
No quería que lo supiera nadie, sólo quería que algunas personas simplemente lo recordaran.
La sorpresa fue escuchar a esos de siempre, a los que no me desamparan nunca. A los que me tienen presente en sus días y me hacen sentir que, de alguna manera, les contribuyo en la suya. Con el tiempo son cada vez menos personas que antes pero los lazos que siento, con los que quedan, se fortalecen en cada excusa.
Esta vez el sol estuvo de nuevo "en la misma parte" que donde estuvo el día que llegue al mundo.
Esta vez saturno llegó al mismo lugar en el que estuvo hace un año (según su tiempo), el día que llegué a la tierra.
Este año pude sentir, como nunca, que las cosas hermosas se construyen cada día, en cada instante a través de las simplezas que adornan nuestros días.
Ahora me siento feliz de saber que el tejido del que hago parte en compañía de hermosas personitas, comienza a adquirir forma. Nada definido, pero puedo sentir que es un tejido.
Agradecimiento es lo que tengo...
martes, 14 de enero de 2014
Podría dedicar este video a algunas personas, conozco dos en particular que parecen dibujarse claramente en él, sin embargo prefiero dedicarlo tanto a esos viajeros del espacio como a los viajeros de la vida: a los que salen de casa a buscarse a sí mismos en otro lugar y a los que se quedan en ella encontrándole sentido a la vida y maravillándose con las nimiedades de la vida cotidiana; a los viven y sienten la particularidad de los atardeceres en diferentes lugares del mundo tanto como a los que se quedan en casa pero siempre salen de su rutina para tratar de atrapar embelesados los primeros o los últimos instantes de sol; a los que tratan de entender otras lenguas y el contexto que las construye tanto como a los que todo el tiempo se ponen la tarea de entender al otro.
Todos somos viajeros de la vida y no importa cómo ni el lugar podemos asumir una actitud de agradecimiento y hasta maravillarnos con los espectáculos simples y sencillos que se muestran a nuestros ojos tanto como con las sonrisas de esas personas que nos acompañan, algunas toda la vida otras sólo un instante. De igual forma cualquier cosa que nos pasa puede derivar en aprendizaje y ese es el objetivo del viaje.
https://www.youtube.com/watch?v=7dKGcg_jBhw#t=734
Todos somos viajeros de la vida y no importa cómo ni el lugar podemos asumir una actitud de agradecimiento y hasta maravillarnos con los espectáculos simples y sencillos que se muestran a nuestros ojos tanto como con las sonrisas de esas personas que nos acompañan, algunas toda la vida otras sólo un instante. De igual forma cualquier cosa que nos pasa puede derivar en aprendizaje y ese es el objetivo del viaje.
https://www.youtube.com/watch?v=7dKGcg_jBhw#t=734
sábado, 11 de enero de 2014
Pletórica
Con el pasar de los años las fiestas de fin de año se van volviendo cada vez más significativas. Tal vez porque los años vividos vienen acompañados de la conciencia del paso del tiempo y del fluir continuo del río de la vida que nos arrastra a todos.
Este año decidimos salir a finalizar y a comenzar de nuevo otra vuelta al sol en un lugar donde los estridentes sonidos de la pólvora estuvieran ausentes, para así podernos escuchar a nosotros mismos en medio del silencio mientras contemplabamos la unión del cielo y el mar (que en la penubra apenas se adivina).
El sudor corría por nuestro cuerpo. Cada diástole y cada sístole parecían acompasar nuestros pasos. Las manos se henchían y brotaban los ríos de la vida en las extremidades. Se sentía claramente como despertaba el cuerpo.
Acudimos a las venas de la tierra para sumergirnos en su sangre, dejándo que su poder sanador se llevara aquello que ya no necesitamos y que se vuelve un lastre para seguir caminando.
La quietud y la contemplación se hicieron nuestro devenir cotidiano. Volvimos a escuchar el silencio y nos dejamos invadir por el susurro, a veces cercano a veces lejano, de la vida floreciendo a nuestro alrededor.
El silencio y la calma dejaron que la intuición pronunciara su voz.
Nos dimos cuenta que hemos cambiado: esta vez fuimos extrañamente precavidos con el mar. El respecto y una interna pulsión de temor nos dieron la posibilidad de apreciar a Poseidón con ojos distintos: confiados y dispuestos a sentir esos mensajes del alma buscamos humildemente la playa, en lugar de dejarnos arrastrar por el impulso, irreprimible en otras épocas, de adentrarnos confiados en el claroscuro de sus entrañas.
Juntos despedimos el año llenos de agradecimiento, con la certeza de que debemos seguir el camino trazado por el corazón.
Fue un año nuevo silencioso, oscuro, con el murmullo del mar llenándonos los oídos, con las estrellas centelleantes sobre nuestras cabezas, con los pies impregnados de esencia de sándalo y arena, y lo más importante: juntos.
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