viernes, 25 de abril de 2014

Abstracción

No sé si sea lo normal pero mi estado viene arrastrándome a una constante necesidad de aislamiento y de silencio.

Se me ha vuelto cotidiano permanecer mucho tiempo sola mientras voy y vengo por la casa abstrayendome en cada cosa que hago.

Disfruto enormemente los espacios de quietud, oscuridad y calor.

Suelo pasar horas mirando a la nada.

Estoy leyendo menos...como si las letras de otros nos quitaran tiempo valioso para estar con nosotros mismos.

Mi conducta puede estar justificada en cierta necesidad de autoprotegerme de todo y de todos o puede deberse a esa inexplicable necesidad de establecer esas sutiles filigranas de la conexión entre madre e hijo que son impermeables a cualquier justificación racional. Pero no estoy segura de nada.

Pero de todos esos instantes a solas es el agua lo que más disfruto, sin importar que no sea un espacio oscuro, que haya otras personas alrededor y que no sea cálida.

A veces en la ducha me quedo quieta bajo el agua, sintiéndola caer por mi cuerpo y eso es suficiente...un instante de intimidad y silencio en el que los pensamientos dejan de revolotear inquietos en mi mente.

En otras ocasiones puedo lanzarme a la pileta y volar en unas cuantas idas y vueltas sin esforzarme mucho para después agazaparme en alguno de los rincones solitarios donde no se apiñan los bañistas, sumergirme en el sonido del agua y flotar haciendo algunas apneas insignificantes. No lo hago mirando al cielo porque sólo quiero mirar el agua y dejarme ir...ningún pensamiento viene, todo es lividez y quietud...una sensación de soltura y desprendimiento...dejo de ser sin dejarme...solo me suelto...nos soltamos y seguimos juntos.

Comparto una imagen hiperrealista de Alyssa Monks en la que también soy capas de abstraerme.


No hay comentarios:

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...