Hace unos días en horas de la madrugada- digo madrugada subrayando lo difícil que es para mí madrugar en estos días- estábamos Leo y yo sentados en la sala de espera de la IPS aguardando por un turno para autorizar ochocientas mil pruebas que me recetaron. Mientras esperábamos leímos algunas notas del diario "Desde abajo" entre ellas una llamada "Quince canciones de Silvio Rodríguez". Supongo que en nuestra susceptible condición gestante, que tanto nos ha acercado a maravillarnos de las "nimiedades" de la vida vino una frase que nos hizo detenernos y mirarnos con los ojos llenos de lágrimas. Decía lo siguiente sobre la canción Casiopea:
"Todos somos exiliados de algo. La vida misma se encarga de exiliarnos de sitios como la niñez".
Estos días han sido días en los que hemos sentido como ese exilio se hace carne para nosotros, se hace vida en la medida en la que una vulnerable presencia se encarna.
Y mientras crece trae remanentes de nuestra infancia, de nuestra adolescencia, en otras palabras de nuestra historia.
Y nos va alejando de eso que hemos sido al tiempo que reafirma algunos rasgos esenciales.
Y nos va exiliando de nuestro rol único de hijos...porque ahora los hilos de la vida se tejen a través de nosotros.
domingo, 13 de abril de 2014
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