Mi Anna...desde que llegaste a mi vida has comenzado a establecer filtros que han depurado todo aquello que creía y que, según me han mostrado los hechos, se fundamentaba en un condicionamiento de lo que fui. Tú sola presencia ha tamizado mis pasos y ha ido alejando de mi senda personas que antes caminaban conmigo pero que parecen rehusarse a ver la vida fluir a través mío, como si su vida fuera una negación de la vida y en esa medida sólo pudiesen estar rodeados de personas que apoyan y fortalecen esa negación. Te lo confieso, me ha dolido verlos partir, pero tenlo por seguro hermosa, se van acompañados de todo el amor que les entregué mientras acompañaron a mami en su trasegar.
Sin embargo también has actuado como imán para otros que comparten mi alegría de tenerte conmigo y eso ha fortalecido lazos en todas las direcciones en las que mi alma se moviliza, regalándome la presencia de personas amorosas y que se alegran honestamente por tu presencia en nuestras vidas.
En cuanto a mí...has transformado mi realidad de forma contundente, sentirte crecer dentro de mí me ha recordado lo vulnerable que soy y me ha hecho consciente de mi capacidad creadora. Me has recordado la fragilidad de la vida como una condición fundamental para agradecer cada día y me has recordado que caminar tras la utopía hace que cada día se tenga el ánimo para seguir apostándole a vivir buscando la ración de poesía cotidiana.
Siempre valoré y cuidé mi soledad, ahora valoro y cuido tu compañía, adoro cada cosa que provocas en mi cuerpo y en mi mente y agradezco esos detalles sutiles que colman mis días y en ocasiones que me arrebatan algunas sonrisas solitarias. Quiero nombrar un par de ellos que no quiero perder de mi memoria:
La primera fue hace unos días cuando en la visita prenatal escuchábamos atentamente tu corazón, de pronto tu padre se acercó a mi estómago y te saludó calurosamente, inmediatamente tu corazón se aceleró y comenzaste a moverte vigorosamente. Estamos enamoradas del mismo hombre.
Y la segunda me parece hermosamente especial. Algunas noches antes de quedarme dormida puedo sentir el latir de mi corazón retumbando en todo el cuerpo, es tan fuerte! y algunas de esas veces tu acompasas ese palpitar emitiendo suaves golpecitos que hacen retumbar mi vientre, es como si trataras de imitar el ritmo.
martes, 26 de agosto de 2014
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Hoy cumplo 41
Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...
-
Lo más sagrado es aquello capaz de crear vida. Existe la sexualidad normal, cuyo objetivo es el placer y la procreación. La sexualidad sagra...
-
Está bien amar y querer entregarme, pero no al punto de entregarme y olvidarme de mí a niveles que puedan extinguirme... Ese no es el tipo d...
-
Todavía me parece increíble la forma en la que mis pasos desprevenidos me han guiado hacia horizontes itinerantes y efímeros. Vamos a 34mi...