lunes, 2 de enero de 2017

Arrebatando tiempo al tiempo

El tiempo ya no me rinde como antes.  Siempre tengo muchas cosas que hacer, el tiempo de Anna no se negocia, y todo lo anterior va aplazando la escritura.

Pero las ganas de escribir no son una variable independiente, todo lo contrario, se vinculan a la lectura recreativa y no a la lectura académica.

Eso me ha implicado volver a cargar el libro de turno, algunos se convierten en la dosis literaria de turno (lo digo por la adicción que logran suscitarme algunos textos), para aprovechar y leer en los cortos lapsos de sueño de Anna, la filas de los bancos, el tiempo de espera de algún amigo, entre otros.  

La semana pasada, al llegar a casa, Anna dormía a pierna suelta en su silla para el carro y estaba callendo un aguacero torrencial. Decidí no despertarla. Es el momento perfecto para mi dosis de letras. La cual, afortunadamente, me duró casi una hora.

La clave fue quedarme en el carro, viendo y escuchando la lluvia. Condimento perfecto para la abstracción recreativa.

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Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...