Siempre hay algo de temor
cuando veo venir la niebla.
Cuando situaciones desconocidas se abren a mi camino.
Posibilidades para nada consideradas.
Los motivos que me llevan a vivir dicha situación están resueltos.
Por lo menos de mi parte.
Nunca había considerado ser madre por el sólo hecho de ser mujer.
El deseo vino al encontrarme con él.
Y ella llegó
y yo me volqué sobre ella.
Pero no veo en mi camino,
es una visión absolutamente clara,
la posibilidad ni el deseo de volver a vivirlo.
Ahora deberé entrar en la niebla (o en el agua)
para acabar con esa posibilidad,
por lo menos fundamentada en el deseo.
lunes, 27 de febrero de 2017
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