martes, 26 de diciembre de 2023

Body clock

Llevo 5 días de retraso. Mañana serán 6.  Se está volviendo común esto de no saber si llega y cuando lo hace.

Mis ciclos vienen transformándose de forma sutil aunque contundente, ya que los síntomas que lo acompañan son cada vez más nuevos:
Mi ánimo cambia de formas abruptas y esto demanda ejercitar mi consciencia a niveles considerables.
Cada día, cuando estoy cercan al ciclo, es más constante la necesidad de detenerme, respirar y escuchar mis pensamientos, también aquietarme y escuchar lo que me dicen los demás y regular mis niveles de paciencia. 
No es imposible, pero apenas estoy comenzando a leerme, todavía hay muchos síntomas que no sé cómo organizarlos, precisamente porque me resultan tan nuevos, por esto tardo un poquitín más en discernir cuáles son las formas más amables y amorosas de reaccionar.
Mi insomnio se manifiesta en la ovulación, antes y a veces durante del ciclo. En esas noches me ha tocado pedir incapacidad porque siento que en cualquier momento el sueño caerá sobre mi cómo un marasmo de agua fría. Ahora me toca tomar melatonina para no tener que recurrir a este tipo de estrategia.
Es muy temprano para muchas mujeres, pero al escuchar las historias de mi estirpe me he ido dando cuenta de que en este árbol es común. No es el tiempo de nadie, es el mío, el de mi historia y el de mi propio ritmo. 

Lo que más me demanda este nuevo ritmo es comunicarme con Leo de forma clara y amorosa. Saber que estoy así me pone en constante alerta para ser muy cuidadosa, porque lo único que no quiero es que se canse, ni que sienta que estoy cansada de él.
No me preocupa, pero tampoco menosprecio esta labor, porque lo único que tengo claro en estos momentos de confusión hormonal, es que sigamos construyendo juntos, para mí sigue, ahora más que nunca, teniendo sentido.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Vergüenza...

Ayer volví a sentir, cómo no lo sentía hace mucho tiempo, la vergüenza.

Vergüenza por estar en parrandeando con alguien que creía que, en medio de los tragos,  podía andar gritando a todo el mundo lo que piensa y haciendo calificativos como si fuese un juez, de las personas, de la música, de los comportamientos, de las decisiones de los otros y, cómo si fuera poco, de la forma en la que Leo y yo manejamos nuestra relación.

Terminé saturada, recordando que yo antes había vivido esto y que había decidido no aguantarmelo, por eso no quería que me volviera a pasar.

Está vez la historia puede ser diferente. Tomaré distancia en silencio. Antes lo manifesté abiertamente y por eso las cosas acaron mal. Ahora seré prudente y no emitiré (fuera de este espacio) ningún juicio. No quiero que la relación se rompa. Pero tengo claro que no vuelvo a soportar algo así de nuevo. Es una historia que me lastima profundamente las filigranas del alma, por eso no debo soportarlo.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...