Este fin de semana, contrario a lo que esperaba...bueno, confieso que estaba abstraída sintiendo el relajo de no tener mil cosas que hacer, llegaron un montón de regalos. Normalmente nunca me centraba en ellos, pero esa es una actitud que creo que ya no debo seguir sosteniendo...hay cosas que llegan porque me las he ganado y no debo seguir asumiendo esa actitud de que nunca merezco nada. Ahora agradezco, estos regalos de la vida, que reconocen esa labor diaria y silenciosa, esa en la que constantemente estoy involucrada, que me hace sentir satisfecha , dichosa y orgullosa.
Este fue uno de los regalos...una pijama suave y confortable, que olía delicioso...un detalle que me recordó la importancia de consentir el descanso y los instantes para detenernos...sobre todo después de una labor larga, desgastante y agotadora...
¿La venda en el pie? Fue porque me lastimé el metatarso corriendo hoy...
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