Estando allí, me vi en la necesidad de reconocer que el único cobijo que tenía era el proceso atravesado y el aprendizaje adquirido, que aunque era asumido como el final de una etapa, yo lo sigo sintiendo como un final transitorio porque todavía sigue en cocción.
A pesar de ello, de lo que debía dar cuenta, está hecho.
Salté y el piso apareció.
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