sábado, 27 de octubre de 2012

Peligrosamente ensimismada


Últimamente he escuchado, en diferentes contextos que me circundan, reflexiones sobre la necesidad de movilización del ser; reflexiones sobre la interacción que tenemos con los otros y la forma en la que esas interacciones nos movilizan y constituyen; reflexiones sobre las palabras y acerca de cómo lo que digo puede afectarme y afectar la construcción que hago con el otro, reflexiones acerca de cómo el otro me ve a través de lo que digo y cómo mis actos se vuelven palabras que me definen. El reconocimiento de la complejidad de estas interacciones en ocasiones dispara mis miedos, mis miedos en el otro o en los otros, miedos a la interacción y, supongo, miedos a las movilizaciones que los otros pueden causar en mí. Y esto ha sido determinante en todas las relaciones que establezco.
En algún momento un amigo me dijo que probablemente estos miedos podrían ser la manifestación de una imperiosa necesidad de volcarme sobre mis cosas y sumergirme en mí y, que el malestar que me generan estos temores podría radicar en que en la medida en la que me sumerjo en mí misma comienzo a ver en los otros un riesgo para mi espacio, veo en peligro el confort que me genera estar conmigo y siento la amenaza de verme permeada por palabras y actos de otros que hagan tambalear mis construcciones firmes y estables.
Por eso he tenido que re-evaluarme y establecer una valoración de mi situación actual y, al pensar en el devenir futuro de mi ensimismamiento, sólo veo quietud, veo mi espíritu secándose y perdiendo la vitalidad y la fluidez que llegan a través de las interacciones con los otros y perdiendo la posibilidad de movilizarme y, como consecuencia, perdiendo la posibilidad de aprender. Me invade entonces el presentimiento de que es de vital importancia mantener el flujo constante de experiencias que me hagan renovarme y estas sólo llegan a través de los otros.
Por eso he tenido que replantearme y, a pesar de que en ocasiones tengo miedo a la movilidad que llega con los otros, tengo mucho más miedo a estancarme y ver mi espíritu seco por el acomodamiento que llega cuando no permito que los otros me permeen.
Cuesta tanto…pero estoy en eso.

domingo, 14 de octubre de 2012

Esta es una celebración de y por la vida!

Esta es una celebración de la vida,
una celebración del trascegar individual y simultáneamente conjunto que, de una u otra forma, nos ha arrojado aprendizaje.
Esta es una celebración por la vida, por las sensaciones y percepciones que cada uno habitamos
y por esas particularidades que nos hacen únicos
permitiéndonos elaborar y construir nuestro mundo
a partir de las experiencias y sucesos que nos constituyen.
Esta es una celebración de la vida y un reconocimiento de su fragilidad,
pues a partir de esta identificación, y de las particularidades que subyacen a todxs,
podemos permitirnos esperanzarnos en la gestación y desarrollo de seres únicos,
capaces de irradiar luz y confianza a aquellxs que tenemos la bendición de rodearlos.
Esta es un celebración de nuestras singularidades, de nuestra fe,
de nuestra esperanxza y de nuestras vidas mismas,
y un agradecimiento al "destino" por permitirnos el encuentro
y, a partir de este, caminar juntos.
...Ahora, y como fruto de toda nuestra esperanza
sólo nos queda obrar manteniendo activa en nuestra conciencia
la importancia de nuestro devenir cotidiano
recordando siempre esa fragilidad que determina nuestra existencia,
para así permitirnos el encuentro con lxos otrxs, mirarnos a los ojos y leernos,
para tener la fortaleza e iniciativa de volver a mirar las estrellas
y tratar de entender de nuevo a los árboles...
para darnos a la obligación de vivir, reconociendo la magnitud que el verbo encarna...
Bienvenida la nueva vida!!!

martes, 9 de octubre de 2012

A Balthor...Un beso y un adiós.




Él, llegó a casa cuando menos esperábamos por cuestiones azarosas que sólo podemos explicar por medio de las coincidencias. Lo traían mi padre y mis hermanos luego de una extenuante jornada laboral en el taller que lo vio nacer. Era un cachorro diminuto con el pelo rubio, cruce de 25 razas puras con las orejas caídas. Yo, tenía nueve años en esos días. Balto, se llamaba, en honor a un perro protagonista de una película animada, que salvaba un pueblo aisladísimo en el norte de Canadá.
Fue fácil encariñarnos al extremo y en esa medida criarlo como no se debe criar un perro no  se nos hizo difícil: Se subía a las camas y a los muebles de cualquier casa, sin importarle si era o no permitido. Comía las mismas veces que comen los humanos, pero siempre esperaba que le dieran las sobras de la comida para después acabarse la suya. Dejaba todo lleno de pelos, y ese era el rastro que lo seguía a todas partes. Creía que podía enfrentarse al cualquier perro o gato y lo hacía a través de su fuerte ladrido, erizando todo el pelo de su espalda para ocultar su miedo latente. Muchas personas lo odiaban porque se creía el jefe de relaciones públicas y demandaba siempre algo de cariño a todas las personas que venían de visita a casa. Pero era una excelente compañía, podía sentarse a tu lado a verte llorar y a veces llorar contigo, saludarte todas las veces que llegaras a casa en un día como si no te hubiese visto en años. Cuidarte de los extraños, aunque si esos extraños lo sobornaban con un poco de afecto él se dejaba vencer con facilidad. Te acompañaba a dormir en la noche y se recostaba con fuerza en ti para no permitir que la soledad se colase por ningún orificio de la cobija. Se comía la comida que no te gustaba y por eso siempre quedabas bien con cualquier chef de turno.
Pero la tierra reclamaba su presencia y por eso, después de 19 años de compañía tuvo que irse. Ahora sólo queda el lugar vacío de los espacios que ocupaba, en nuestra vida, en nuestra casa y en nuestro corazón. Con el tiempo sólo quedará en nuestra memoria y los pelos que dejaba por todas partes irán desapareciendo como él. Es necesario agradecerle por toda la compañía y tener presente que lo llenamos de amor y que hicimos de su historia, un relato digno de contar.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...