Entonces, al pensar en esa afirmación, me surgen algunas preguntas: ¿decir que soy una persona espiritual no segrega o deja de lado las otras facetas que me componen y que no pueden separarse ya que se complementan unas con otras? cuando se habla de espiritualidad ¿se habla de una faceta más fuerte y más importante que las demás? ¿no se supone que la articulación de ese todo se amplia en todas las magnitudes posibles y en todas sus diferentes manifestaciones?¿ por qué dejar de lado eso que conozco en la medida en la que me abro a algo nuevo que llega para hacerme sentir más completa y menos segmentada?
Entiendo que nuestra racionalidad occidental, que fue la que nos crío, tiende desde su concepción positivista a fragmentar todo buscando con ello poder estudiar complejos fenómenos que se generan, entre y al interior, de diferentes sistemas articulados entre sí, los cuales a su vez constituyen sistemas más complejos. Este abordaje de los sistemas como aislados y conceptualizados a partir de sus niveles de complejidad nos permite entender o mínimamente dilucidar lo que podemos concebir como realidad, de la cual también tenemos, de acuerdo a nuestros sistemas de percepción, una interpretación fragmentada.
Pero hablando de nuestro contacto con el mundo y estableciendo un límite entre los sistemas externos y el interno, específicamente del ser respecto al mundo(delimitándolo al cuerpo, o bueno de mi cuerpo porque estoy hablando de mí) ¿también necesito seguir fragmentándome para poder aprehenderme y establecer una imagen y un concepto de lo que soy?
En la medida en la que vamos accediendo, a través de la experiencia y del conocimiento propio, a otras facetas (¿o sistemas, por qué no?) del yo que nos resultan novedosas y desconocidas ¿no deberíamos acercarnos un poco más a ese todo (holístico) que somos? O ¿es que al sentir que nuestra sensibilidad se abre frente a ciertos estímulos omite otros? En esta medida; ¿decir que soy un "ser espiritual" no deja (por lo menos conceptualmente) de lado a mi cuerpo y a mis emociones? ¿no estoy cayendo de nuevo en esa tendencia a fragmentar de la que pareciera querer escapar?
Pero hablando de nuestro contacto con el mundo y estableciendo un límite entre los sistemas externos y el interno, específicamente del ser respecto al mundo(delimitándolo al cuerpo, o bueno de mi cuerpo porque estoy hablando de mí) ¿también necesito seguir fragmentándome para poder aprehenderme y establecer una imagen y un concepto de lo que soy?
En la medida en la que vamos accediendo, a través de la experiencia y del conocimiento propio, a otras facetas (¿o sistemas, por qué no?) del yo que nos resultan novedosas y desconocidas ¿no deberíamos acercarnos un poco más a ese todo (holístico) que somos? O ¿es que al sentir que nuestra sensibilidad se abre frente a ciertos estímulos omite otros? En esta medida; ¿decir que soy un "ser espiritual" no deja (por lo menos conceptualmente) de lado a mi cuerpo y a mis emociones? ¿no estoy cayendo de nuevo en esa tendencia a fragmentar de la que pareciera querer escapar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario