jueves, 31 de octubre de 2013

¿Inconformidad pasajera?

Hoy me di cuenta que aprobé la y prueba escrita y por eso sigo en el concurso docente.

Debería estar feliz...pero no lo estoy.
Debería sentirme alagada por semejantes oportunidades, pero lo único que hacen esas aprobaciones es mostrarme un camino que, por ahora, no quiero seguir. Se vuelven un peso.
No sé si sea malagradecida, pero no todas las cosas que me llegan encuentran un lugar en mis convicciones de lo que debo hacer.

Últimamente mi quehacer ha estado centrado en la educación pública desde diferentes frentes y además he estado impartiendo unos cursos sobre investigación en el aula a docentes de primaria de instituciones oficiales, lo que me ha permitido una inmersión un poco más cercana en su realidad en las aulas. Compartiendo con ellas y ellos siento, más que nunca, que la mayoría de las personas que ostentan dichos cargos están ahí por las garantías  de estabilidad ofrecidas por el magisterio y no porque de verdad sueñan hacer de la educación un proceso de cuestionamiento y enriquecimiento vital que transforme nuestra ciudadanía y de paso la cultura.

Hablar con muchos de ellos, y sobre todo acerca de los cuestionamientos y proyecciones que direccionan su labor, me hace sentirlos acomodados, pero sobre todo temerosos. No quieren salirse de la fila y en esa medida tampoco quieren que los estudiantes lo hagan, porque ya eso implica cuestionar el funcionamiento de un entramado que, en lugar de reconocer y potenciar las diferencias que como humano nos constituyen, excluye a todo aquel que se muestre cuestionador y sugenrente, pero acepta a quienes pretenden reproducirlo a cabalidad. 

Pero no puedo ser tan osada y generalizar diciendo que esta sea una realidad totalitaria que acoge a todos y todas las docentes. Sin embargo son muchos más de los que creí. Tal vez sea esa mínima parte a la que debo contribuir y en la que debo poner mis esfuerzos en caso de ser favorecida...no obstante, el día el hoy, el panorama, al mirarlo de soslayo, no me resulta el más atractivo.

Puede ser que no sea el lugar donde deba ejercer. Puede que sea el mejor y desde el cual más pueda contribuir. Puede que mañana piense diferente y lo que el posible lugar que hoy me resulta pesado mañana me resulte un lugar bondadoso y abierto a los cuestionamientos e inconformidades de otro ser humano que sueña con las utopías.

Esperaré, afortunadamente no tengo que decidir hoy, y el tiempo siempre es el mejor aliado a la hora de tomar decisiones.




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Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...