miércoles, 30 de octubre de 2013

Que se quede en la caja...


Durante mucho tiempo sentí que siempre había que esperar algo bueno del futuro...si, esperar, subrayando el verbo y lo que éste implica. De esta manera fundamentaba mi vida en la esperanza del futuro...algo bueno había de venir y esta "dulce espera" alimentaba mi quehacer. Supongo que esta creencia ferviente en el devenir la tomé del mito de la caja de Pandora leído repetidas veces en la infancia y que, al parecer, me caló hasta la médula. 

Por ningún motivo había que perder la esperanza y de hecho nunca la perdí. 

Con el tiempo, creo que después de los 25, comencé a pensar que no había nada bueno que esperar, era necesario hacer y hacerlo ahora, no podía dejar que la vida se me pasara esperando que las cosas buenas surgieran al rayar el alba de la mañana siguiente como fruto de la acción de otros.

Un día equis, saliendo de la Universidad Nacional, coincidí con un amigo (casi hermano) al que le expuse lo que tenía en la cabeza y él me dijo que la esperanza podía ser uno de los peores males de la humanidad, precisamente por que al abandonarse a ella se deja de lado la posibilidad de la acción que es determinante para que las cosas sucedan. Por un momento sentí que todo lo que viví previamente estuvo mal fundamentado y ante el miedo de  encontrarme con el vacío argumentativo de un sinrazón traté de justificarme y buscarle el lado bueno al asunto para omitir cierto sentimiento de culpa que me invadió, pero fue en vano. Entonces fue necesario deshacer mis pasos para reconocer que lo que él condensaba en palabras no me era ajeno en elaboración mental, era algo que ya venía sintiendo de un tiempo para acá...como si hubiese sido necesaria fase de entrega a la espera, mientras mi espíritu maduraba a fuego lento esa construcción ideológica que fundamenta y posibilita la acción. Sólo ese proceso pudo construir en mí la conciencia de la importancia de la creación a través de una acción consciente que, ahora, trato de ejecutar en el acto de la vida misma. 

Por eso ya no espero.

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Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...