El orgullo suele tener varios tentáculos. Algunos particularmente su otros dependen de la cultura: la vanidad es muy presente en nuestra cultura, el amor propio.
En el caso de la sociedad capitalista se pierde el valor del ser humano y se desdibuja la identidad. En la idiosincrasia machista la valoración está vinculada al género.
Potenciar la autoestima en una persona que tiene bajas de autoestima desde lo terapéutico es fundamental, pero cuando hablamos de la espiritualidad el asunto es diferente.
Cuando nos adentramos en la espiritualidad todo lo que sea abordado desde lo propio apunta a la separación de la divinidad. La espiritualidad busca despojarse de lo particular para integrarnos con el todo o la nada (desaparecer en un algo que no puede ser medido ni contado).
Si el amor tiene que ver con la comunión, con la apertura, decir amor propio tiene que ver con cerrarse.
Cuando hablamos de camino espiritual hay 3 líneas de trabajo.
1. Conocimiento de uno mismo.
2. Conocimiento de nuestro anatomía interna y de las posibilidades que tiene en el relacionamiento con nuestra realidad.
3. Consideración exterior: solidaridad.
El amor propio es la misma autoimportancia. Se basa en 3:
-La imagen que tenemos de nosotros mismos.
-El concepto que tenemos de nosotros mismos.
-La identidad que vamos construyendo de nosotros mismos.
El problema es limitarse desde aquí, concebirse, cuando uno se cree en ese papel es que cae en la autoimportancia. Esto nos pone en lucha contra los demás, porque el amor propio se da siempre en comparación con los demás.
El amor propio se fundamenta en la idea del yo. Lo que soy, lo que pienso, lo que creo que soy y que percibo que soy, que me hace sentirme centro desde una identidad determinada. Pero se pierde de vista que el yo no puede llegar a limitarse ni definirse nunca. Somos flujos del devenir en interrelación con el otro. Y si constantemente estoy cambiando, entonces es muy difícil definirme.
Necesidades del amor propio:
Tener siempre la razón.
De dar siempre mi opinión
De decir siempre la última palabra
La constante tendencia a la queja
Caer en la defensa de nuestro espacio psicológico
Cuando nos sentimos separados del todo y no sabemos quién somos nos ”toca" definirnos de todas las formas que podamos. Pero en la espiritualidad el conocimiento se da en vaciarse y no en llenarse.
Lo que busco es no fortalecer esa autoimportancia, pero quiero ser impermeable a la infravaloración.