Las tradiciones no hablan de sentido ni de propósito, ni de misión.
Hay un error y es pensar que la vida tiene un sentido, más allá de simplemente ser vida.
La vida solo es.
El sentido es nuestra propia vida es estar vivos. Nos toca buscar el sentido porque nos asumimos como separados. Cuando existe esa conexión no es necesario buscar un sentido. La vida en sí no tiene sentido.
Misión tiene que ver con envío. Creer que nos enviaron a algo es fortalecer nuestra autoimportancia. Si fuimos enviados¿ quien nos envío? ¿Qué debo hacer? Esta es una visión que puede ser muy buena en términos productivos, pero no en términos espirituales.
Es un reflejo de la autoimportancia porque se relaciona con dejar huella, generar un impacto.
Si acepto lo que soy no tengo que buscar propósito, ni sentido, ni misión. Solo ser.
Si necesito un propósito necesito ser alguien, además hacer algo grande para ser recordada. Esto no se relaciona con la desidentificación. Ni con la desaparición del ego o el yo. La participación del todo.
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