Vivimos en la ignorancia porque no sabemos quiénes somos.
El deseo: deriva de sidium, pero se asocia la desidium (pereza). El estar ocioso llevaba al sentido de la voluptuosidad. Estar desocupado permite la búsqueda del placer sexual.
Vivimos buscando instantes de placer cuando estamos en medio del ocio.
Deseo: interés o apetencia hacia algo o alguien. (Tender hacia algo).
En el trabajo de autoconocimiento primero reconocemos los pensamientos, que suelen estructurarse a partir de justificaciones.
El segundo es el de las emociones. Y aquí se amarra ese deseo, en esa emoción que se nos genera con un estado psicológico que genera placer. Somos adictos a las intensidades de emoción.
Hay estados cómo la soberbia, que se vincula al orgullo (conceptualización centradas en nosotros mismos) ¿cómo no sabemos quiénes somos sin idealizarnos? (ignoramos que pertenecemos a lo ideal o a lo sagrado)
El yo es una idea de nosotros: un sustituto del ser.
La soberbia es ese sentimiento de superioridad que provoca el trato con desdén a los demás (el orgullo místico).
Hay una mezcla entre orgullo e irá, por eso en la medida en la que las personas se creen mejores tratan con mayor peyoratividad a los demás.
¿Cómo se relaciona el placer con la soberbia? Por el placer que obtenemos placer el tratar mal a los demás. También porque en las discusiones siempre queremos tener la razón... la última palabra...eso nos produce placer.
Soberbia tener ese placer que da humillar al otro, en la medida en la que quedamos por encima del otro con nuestra argumentación. Buscamos codificar al otro y reducirlo a nada, para sentirnos más. Eso implica reducirle al otro el respeto, restarle consideración. Quitarle su dignidad. Cómo consecuencia esto impide nuestra solidaridad.
Los estados egoicos se alimentan de emociones densas.
Otra forma de ser soberbio es la comparación que hacemos con el otro de forma constante. Perdemos de vista que todos pertenemos al todo, que somos lo mismo.
¿Cómo parar ese estado egoico?... auto observación. Con la observación que surge del estado autoconsciente (estar en el recuerdo de sí). Cuando nos detenemos y observamos nos damos cuenta de las causas profundas. Eso nos permite darnos cuenta a qué estamos enganchados, porque esa sensación nos genera placer y somos adictos a ese placer.
Esto nos lleva a desidentificarnos con esa emoción, a salir de esa emoción poco consciente, lo que permite la llegada a la nada.
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