viernes, 27 de septiembre de 2024

Desde la perspectiva con la que crecí, mi visión actual me haría una apóstata.
En la casas en las que crecí, amaban las cortinas. A veces, incluso las ponían dobles. No sé si para poder escondernos tras ellas cuando algo pasaba en la calle, para atesorar las vivencias de múltiples matices que sucedían tras los muros o ambas.

Ahora, es posible que mi escaso aprecio por ellas sea una muestra de insolencia y esto puede que se argumente en que la casa en la que habito no ofrece una vista a los ojos de nuestros vecinos porque el dosel de los árboles nos aísla. 

Esta relación no sólo se presenta con ellas no también con sus hermanos los Blackouts y las persianas, los cuales dejo reservados para aquellos espacios donde la adorada privacidad puede verse lastimada.

Es cierto que las restrinjo a espacios específicos, pero es que, si puedo, no quiero darme el lujo de dale una bofetada a la luz y al aire que se encuentran al otro lado de la ventana.

martes, 17 de septiembre de 2024

Adiós a un tornillo al que le agradezco por mostrarme como ensamblar otras memorias que no creía posibles

Recordé nuevamente lo que es sentirse vulnerable, estar en manos de otro. Aunque no era ese nerviosismo desmedido y acelerado, sí hubo un momento en el que me fue necesario manifestarlo. Me administraron antibióticos y luego me colocaron una máscara de oxígeno. El personal fue muy amable. Aunque intentan dar respuestas amorosas, yo siempre quiero saber más. Si fuera por mí, tendrían que explicarme todo con detalle.

El despertar fue casi gracioso. Comencé a decir, muy tranquila, que ya no era un ciborg. Una de las enfermeras me comentó que era muy bueno ver a alguien despertar tan calmada. Sin embargo, sentía una molestia al tragar, como un nudo en la garganta.

Ese despertar fue lento y pausado. Sentía que tardaba mucho en volver a mis cabales, que no lograba recuperar mi lucidez con rapidez. Pude darme cuenta de que, en estos días, debo retornar a la calma. Reconocer que, poco a poco, la prisa se ha ido infiltrando en mi vida... pero ya el doctorado terminó, ya no tengo que correr.

Esta semana fue necesario enfrentar el dolor y darme cuenta de que, en efecto, debo hacer el duelo por esa forma de habitar mi feminidad. Siempre creí que debía enfocarme en lo que pensaban los demás (sobre todo mis tías), pero ya no. Ya no tengo miedo de manifestar lo que considero digno y justo.

Agradezco la posibilidad de cerrar este proceso de manera tan tranquila y luminosa.


Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...