lunes, 18 de noviembre de 2013
Alguien quiere adueñarse de la casa
Es impresionante el sonido del viento buscando colarse a través de los recónditos espacios de la ventana...parece que fuera a quebrarse, dejándonos en la intemperie.
lunes, 11 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Mira en el interior de las caracolas
Hoy fue un día en el que los recuerdos se pusieron de acuerdo y volvieron a mí en bandada...
Fue así como en horas de la tarde, están en el estudio, detrás de las gafas y mirando concentrada el pc cuando algo afuera me distrajo. Vi algo en el cielo que captó mi atención. Pude ver las nubes formando un rostro infantil. La imagen dejaba apenas ver la forma de dos ojos y una parte de la nariz. Sólo eso. Era como si solo pudiese observar la franja que deja ver el Niqab de los rostros de las mujeres musulmanas. Inmediatamente, vino a mi mente una imagen que está presente en el siguiente este cuento.
Era un cuento que escuchaba con mis hermanos hace mucho tiempo, cuando probablemente miraba al cielo en una tarde cualquiera en el trópico, latitud donde podemos ver el hijo de sol casi todos los días. Aunque no siempre nos maravillemos al verlo despedirse de nosotros con un beso.
Era un cuento que escuchaba con mis hermanos hace mucho tiempo, cuando probablemente miraba al cielo en una tarde cualquiera en el trópico, latitud donde podemos ver el hijo de sol casi todos los días. Aunque no siempre nos maravillemos al verlo despedirse de nosotros con un beso.
jueves, 31 de octubre de 2013
¿Inconformidad pasajera?
Hoy me di cuenta que aprobé la y prueba escrita y por eso sigo en el concurso docente.
Debería estar feliz...pero no lo estoy.
Debería sentirme alagada por semejantes oportunidades, pero lo único que hacen esas aprobaciones es mostrarme un camino que, por ahora, no quiero seguir. Se vuelven un peso.
No sé si sea malagradecida, pero no todas las cosas que me llegan encuentran un lugar en mis convicciones de lo que debo hacer.
Últimamente mi quehacer ha estado centrado en la educación pública desde diferentes frentes y además he estado impartiendo unos cursos sobre investigación en el aula a docentes de primaria de instituciones oficiales, lo que me ha permitido una inmersión un poco más cercana en su realidad en las aulas. Compartiendo con ellas y ellos siento, más que nunca, que la mayoría de las personas que ostentan dichos cargos están ahí por las garantías de estabilidad ofrecidas por el magisterio y no porque de verdad sueñan hacer de la educación un proceso de cuestionamiento y enriquecimiento vital que transforme nuestra ciudadanía y de paso la cultura.
Hablar con muchos de ellos, y sobre todo acerca de los cuestionamientos y proyecciones que direccionan su labor, me hace sentirlos acomodados, pero sobre todo temerosos. No quieren salirse de la fila y en esa medida tampoco quieren que los estudiantes lo hagan, porque ya eso implica cuestionar el funcionamiento de un entramado que, en lugar de reconocer y potenciar las diferencias que como humano nos constituyen, excluye a todo aquel que se muestre cuestionador y sugenrente, pero acepta a quienes pretenden reproducirlo a cabalidad.
Pero no puedo ser tan osada y generalizar diciendo que esta sea una realidad totalitaria que acoge a todos y todas las docentes. Sin embargo son muchos más de los que creí. Tal vez sea esa mínima parte a la que debo contribuir y en la que debo poner mis esfuerzos en caso de ser favorecida...no obstante, el día el hoy, el panorama, al mirarlo de soslayo, no me resulta el más atractivo.
Puede ser que no sea el lugar donde deba ejercer. Puede que sea el mejor y desde el cual más pueda contribuir. Puede que mañana piense diferente y lo que el posible lugar que hoy me resulta pesado mañana me resulte un lugar bondadoso y abierto a los cuestionamientos e inconformidades de otro ser humano que sueña con las utopías.
Esperaré, afortunadamente no tengo que decidir hoy, y el tiempo siempre es el mejor aliado a la hora de tomar decisiones.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Que se quede en la caja...
Durante mucho tiempo sentí que siempre había que esperar algo bueno del futuro...si, esperar, subrayando el verbo y lo que éste implica. De esta manera fundamentaba mi vida en la esperanza del futuro...algo bueno había de venir y esta "dulce espera" alimentaba mi quehacer. Supongo que esta creencia ferviente en el devenir la tomé del mito de la caja de Pandora leído repetidas veces en la infancia y que, al parecer, me caló hasta la médula.
Por ningún motivo había que perder la esperanza y de hecho nunca la perdí.
Con el tiempo, creo que después de los 25, comencé a pensar que no había nada bueno que esperar, era necesario hacer y hacerlo ahora, no podía dejar que la vida se me pasara esperando que las cosas buenas surgieran al rayar el alba de la mañana siguiente como fruto de la acción de otros.
Un día equis, saliendo de la Universidad Nacional, coincidí con un amigo (casi hermano) al que le expuse lo que tenía en la cabeza y él me dijo que la esperanza podía ser uno de los peores males de la humanidad, precisamente por que al abandonarse a ella se deja de lado la posibilidad de la acción que es determinante para que las cosas sucedan. Por un momento sentí que todo lo que viví previamente estuvo mal fundamentado y ante el miedo de encontrarme con el vacío argumentativo de un sinrazón traté de justificarme y buscarle el lado bueno al asunto para omitir cierto sentimiento de culpa que me invadió, pero fue en vano. Entonces fue necesario deshacer mis pasos para reconocer que lo que él condensaba en palabras no me era ajeno en elaboración mental, era algo que ya venía sintiendo de un tiempo para acá...como si hubiese sido necesaria fase de entrega a la espera, mientras mi espíritu maduraba a fuego lento esa construcción ideológica que fundamenta y posibilita la acción. Sólo ese proceso pudo construir en mí la conciencia de la importancia de la creación a través de una acción consciente que, ahora, trato de ejecutar en el acto de la vida misma.
Por eso ya no espero.
martes, 15 de octubre de 2013
Espero que sepa...
Nunca voy a olvidar la cara que hizo al verme entre la multitud de personas que ingresaban al Parque.
Vino lentamente hacia mí en brazos de mi hermano, y estando ya cerquita se sonrío y volteo su mirada coqueta hacia otro lugar.
Parecía saber quién era yo. Como si adivinara cierta familiaridad...
lunes, 7 de octubre de 2013
Espiritualidad???
Últimamente he leído y también he escuchado a muchas personas declararse como "personas espirituales". Dicen alimentar y cuidar bien de su alma y su cuerpo y para sentirse un poco más cercanas a no se qué y definen este estado como espiritualidad. Sin embargo, los textos que me circundan actualmente (esto de manera personal) tratan a toda costa de cerrar, verbalmente incluso, un poco esa brecha que los occidentales seguimos tendiendo entre el cuerpo y las otras dimensiones que constituyen nuestra humanidad. Pareciera que los autores quisieran sugerirme (por ser la lectora) que lo mejor es borrar esas fracturas que históricamente he establecido, tal y como me han enseñado, entre las diferentes caras que me constituyen como un todo; como si fuese necesario desmontar cualquier posible escisión entre ellas.
Entonces, al pensar en esa afirmación, me surgen algunas preguntas: ¿decir que soy una persona espiritual no segrega o deja de lado las otras facetas que me componen y que no pueden separarse ya que se complementan unas con otras? cuando se habla de espiritualidad ¿se habla de una faceta más fuerte y más importante que las demás? ¿no se supone que la articulación de ese todo se amplia en todas las magnitudes posibles y en todas sus diferentes manifestaciones?¿ por qué dejar de lado eso que conozco en la medida en la que me abro a algo nuevo que llega para hacerme sentir más completa y menos segmentada?
Entiendo que nuestra racionalidad occidental, que fue la que nos crío, tiende desde su concepción positivista a fragmentar todo buscando con ello poder estudiar complejos fenómenos que se generan, entre y al interior, de diferentes sistemas articulados entre sí, los cuales a su vez constituyen sistemas más complejos. Este abordaje de los sistemas como aislados y conceptualizados a partir de sus niveles de complejidad nos permite entender o mínimamente dilucidar lo que podemos concebir como realidad, de la cual también tenemos, de acuerdo a nuestros sistemas de percepción, una interpretación fragmentada.
Pero hablando de nuestro contacto con el mundo y estableciendo un límite entre los sistemas externos y el interno, específicamente del ser respecto al mundo(delimitándolo al cuerpo, o bueno de mi cuerpo porque estoy hablando de mí) ¿también necesito seguir fragmentándome para poder aprehenderme y establecer una imagen y un concepto de lo que soy?
En la medida en la que vamos accediendo, a través de la experiencia y del conocimiento propio, a otras facetas (¿o sistemas, por qué no?) del yo que nos resultan novedosas y desconocidas ¿no deberíamos acercarnos un poco más a ese todo (holístico) que somos? O ¿es que al sentir que nuestra sensibilidad se abre frente a ciertos estímulos omite otros? En esta medida; ¿decir que soy un "ser espiritual" no deja (por lo menos conceptualmente) de lado a mi cuerpo y a mis emociones? ¿no estoy cayendo de nuevo en esa tendencia a fragmentar de la que pareciera querer escapar?
Pero hablando de nuestro contacto con el mundo y estableciendo un límite entre los sistemas externos y el interno, específicamente del ser respecto al mundo(delimitándolo al cuerpo, o bueno de mi cuerpo porque estoy hablando de mí) ¿también necesito seguir fragmentándome para poder aprehenderme y establecer una imagen y un concepto de lo que soy?
En la medida en la que vamos accediendo, a través de la experiencia y del conocimiento propio, a otras facetas (¿o sistemas, por qué no?) del yo que nos resultan novedosas y desconocidas ¿no deberíamos acercarnos un poco más a ese todo (holístico) que somos? O ¿es que al sentir que nuestra sensibilidad se abre frente a ciertos estímulos omite otros? En esta medida; ¿decir que soy un "ser espiritual" no deja (por lo menos conceptualmente) de lado a mi cuerpo y a mis emociones? ¿no estoy cayendo de nuevo en esa tendencia a fragmentar de la que pareciera querer escapar?
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