Dicen también que ser sensible a las señales hace posible la toma de decisiones que contribuyan a que todo fluya...Entonces quisiera contarte que para mí esta una señal....
¿Por qué?
Porque no puedo omitir la sensación de que aunque llegué, inoportunamente, a plantear una situación incómoda, que indagaba sobre nuestra postura (política, ética y estética) como mamás, hijas, tías, hermanas, estudiantes y docentes, nunca creí que esta fuese molesta per-se.
Todavía creo que los amigos hablan de las circunstancias que les suceden y eso era lo que a mí me pasaba cuando llamé.
Considero que cerrar la posiblidad del diálogo no es lo normal y por eso no puedo normalizar esa situación. Lo que si debo reconocer es que esos diálogos únicamente deben darse en los momentos propicios para todos los implicados y no cuando sólo cuando una de las partes quiere.
Debo aclarar que mi comportamiento obedece a la consideración de que... si no se habla con los amigos de lo cotidiano y diáfano, entonces ¿Con quién?
Acallar al otro, sin explicar nada, es un juego del que no quiero hacer parte desde ninguno de los frentes.
Para mí, esta es una señal importante, porque me dice que la omisión y el acallamiento deliberado de la sensibilidad cercena de raíz la construcción de horizontes posibles y eso nos deja sin margen de acción.
No voy a negarlo, leer esa señal ha sido doloroso, pero ya no tengo miedo a verla.
It's over...
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