lunes, 30 de diciembre de 2024

El buscador de esencias


Hoy terminé de leer este texto.
Un libro de relatos de un recolector de materias primas para la producción de perfumes.
Atravesar sus páginas me llevó a pensar en aquellas esencias que se le clavan a uno en la memoria y que generan recuerdos que se activan al estimular, de formas muy precisas, nuestro bulbo olfativo.
Gracias a él me di cuenta de que esos olores que han atravesado momentos especiales y rituales sentidos, son derivados de recinas naturales, maderos o bálsamos que han venido de otros lugares del mundo o que son probles reproducciones sintéticas de esencias inaccesibles a nosotros contemporáneamente por la escasea derivada de la sobreexplotación.
Fueron muchos descubrimientos en pocas páginas que me llevaron a plantearme muchas preguntas y que me hicieron valorar la posibilidad de acceso a algunos placeres olfativos de los cuales desconocía si valía.
Finalmente pude, de una forma impensada, articular la ciencia que subyace a la generación de dichas materias primas, con esa búsqueda de la belleza que anima a los perfumistas a hacer sus creaciones. 

jueves, 26 de diciembre de 2024

Extreme conditions

Estamos en verano, pero no he podido entender las condiciones meteorológicas de esta ciudad. 
Unos días hace un calor abrazados y al día siguiente llegan unas ventiscas heladas desde el Pacífico sur.
Y no sólo eso, las condiciones pueden variar en el mismo día. De forma que uno puede tener que cambiarse de indumentaria el mismo día para poder atender la variante atmósfera.
Estamos comprobando en carne propia que estamos en la ciudad de las 4 estaciones en un día.


domingo, 22 de diciembre de 2024

¿Mientras más heridas menos indiferentes?

Está foto la tomé ayer cuando nos varamos. Moro y Leo estaban bajo el carro tratando de identificar qué pasaba con una de las llantas. Todo el mundo que pasaba a nuestro lado seguía su camino indiferente. Hubo un carro que paró y se bajaron un señor y una niña a preguntar qué podían hacer para ayudar. Él hablaba en un idioma que no identificábamos y la niña traducía. Se mostraron muy diligentes y hasta hicieron una llamada que Moro contestó. Después que de Moro dijo que iba a gestionar con el seguro se fueron, pero antes nos dejaron agua. Antes de despedirse Anna le preguntó a la niña de dónde eran y ella le dijo que de Siria.

La población Siria ha sido muy lastimada por el conflicto. Esto me hace hacerme muchas preguntas...

sábado, 21 de diciembre de 2024

Los confines del mundo

La semana pasada, el 15 de diciembre salimos rumbo a Perú. Allí pasamos la noche y al día siguiente volvamos a Santiago de Chile. Ya en horas de la madrugada, en un Boing 787-9 partimos rumbo a Australia.

Salir fue todo un reto para mí. Sabía que estaba rompiendo algo y por eso había miedo. La claridad de que nunca había volado mucho tiempo y que este sería un viaje de casi 14 horas sobre el océano Antártico. Tuve que apelar a mis habilidades para meditar y desconectarme, respirar de manera consciente y, por encima de todo, sostenerme en mis ganas de ver a mi hermano, sin importar que tan lejos tuviese que ir para verlo.
Lentamente fui hayando sociego y pude comenzar a disfrutar el viaje e incluso a dormir, cosa que nunca había hecho en un avión.

En los momentos en los que mi sueño se interrumpía pude mirar por la ventana del avión y ver cómo se veían rastros de la luz del sol.
Una hora después el cielo se había oscurecido y unas tazas rojas comenzaron a teñir el cielo.
Lentamente salió la luna, un cuerpo que se veía rojo incandescente en medio de un mar de oscuridad.


Fue tan hermoso y místico. Podía sentir un silencio que me llenaba el alma, tanto como sabía que afuera todo era oscuridad y silencio.

Jamás había visto algo así. Fue sublime, misterioso y mágico. Me siento abrumadoramente agradecida.

Esto lo escribí el domingo 15 de diciembre. horas antes de salir...Anuncios de vuelo

Está mañana me levanté y me paré en la ventana y me encontré con un aguilucho en pleno vuelo.
Socegado y confiado se posó en la cita de un abedul.
Buenas señal para partir.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Comenzar a aprender lo que significa irse

Nuestro viaje se aproxima y no podemos llevar a los perros. Por eso Anna ayer debió despedirse de ellos. Antes de acostarse rompió en llanto.
Lloró muchísimo rato.
Su llanto era doloroso y sentido.

Mamá solo podía recordarle que en la última ida al aeropuerto, lloramos juntos al despedir a un hermano del alma que ahora vive al norte, más allá del mar. Todo el camino de regreso a casa, entre lágrimas, deseó ser quien atravesara las puertas de migración. Ahora,  tal y como lo soñó, es su turno. Pero para poder hacerlo debe despedirse algunos días de su tierra, de los seres y de las cosas que forman parte de nuestra cotidianidad. Le dije que para poder viajar siempre hay algo a lo que debemos soltar, así sea por un breve lapso. Como una especie de muerte espacial temporal.

Ayer mi niña, comenzó a experimentar, con toda su sensibilidad, lo que implica partir. 

Lloró hasta quedarse dormida y yo, como su madre, no pude ahorrarle el dolor. Sólo pude acostarme a su lado, e inerme, acompañarla a sentirlo.

En la madrugada, los perros se fueron con mi mamá rumbo al corazón  del valle. Pronto tomaremos rumbo a 14600 kilómetros de casa. Anna sigue triste.


Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...