Hoy terminé de leer este texto.
Un libro de relatos de un recolector de materias primas para la producción de perfumes.
Atravesar sus páginas me llevó a pensar en aquellas esencias que se le clavan a uno en la memoria y que generan recuerdos que se activan al estimular, de formas muy precisas, nuestro bulbo olfativo.
Gracias a él me di cuenta de que esos olores que han atravesado momentos especiales y rituales sentidos, son derivados de recinas naturales, maderos o bálsamos que han venido de otros lugares del mundo o que son probles reproducciones sintéticas de esencias inaccesibles a nosotros contemporáneamente por la escasea derivada de la sobreexplotación.
Fueron muchos descubrimientos en pocas páginas que me llevaron a plantearme muchas preguntas y que me hicieron valorar la posibilidad de acceso a algunos placeres olfativos de los cuales desconocía si valía.
Finalmente pude, de una forma impensada, articular la ciencia que subyace a la generación de dichas materias primas, con esa búsqueda de la belleza que anima a los perfumistas a hacer sus creaciones.
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