sábado, 23 de diciembre de 2017

Rabo de paja...

En medio de una conversación cercana y tranquila le dije que la idea de hacerme una cirugía a mí no me calaba por ningún lado.
Le dije calmada y mirándola a los ojos que yo sabía que ella se ponía en las manos de médicos experimentados y en clínicas donde se preocupaban, honestamente, por la salud de sus pacientes.
Pero esta vez me fue imposible callar, me fue imposible no decirle que lo que me preocupaba era su discurso y su aceptación de la diversidad.
Que lo que su acción mostraba era la apropiación de ideales de belleza estereotipados y que la humanidad era todo menos eso.
Le dije que una decisión como esa estaba amparada en una idealización de cómo debe ser nuestro cuerpo, una perspectiva de lo armónico en consonancia con lo homogéneo.
Entonces, sin pestañear, le pregunté que tipo de discurso pensaba darle a la niña, cuando en la adolescencia llegaran quejándose de las manifestaciones segregadoras de aquellos que la consideren diferente.
Sentí que se me partía el alma al espetarle aquello, pero era consciente de que al hablar de posibilidades futuras la miopía no justificará la falta de argumentos sostenidos a través de la carne.
Pero, sin sentirme juez, le plantee que yo no podía pedirle a "ella" en un futuro, que se acepte diferente si yo misma no esgrimo mis argumentos a través de cuerpo.
Ella me dijo que verse bien era un motivo de felicidad y me pidió que no la cuestionara ni la juzgara.
Yo le dí todas las garantías. Incluso me ofrecí a cuidarla. Sin embargo tuve que pedirle que tuviera en cuenta que yo nunca le hubiese planteado lo que pensaba sino fuera porque tenemos en proceso el cuidado y la crianza de una chiquita y, que por ser familia, nuestros discursos habrían de ponerse en evidencia en algún momento.

Unos días después me es inevitable sentir que esos discursos se ponen en evidencia todo el tiempo, a través de lo que somos, decimos y hacemos. En ese caso, todos tenemos rabo de paja. Todos tenemos comportamientos extraños a los ojos de otros y tomamos decisiones cuestionables. Y "ella" sabe eso, su infancia no la hace ciega. Todo lo contrario.

martes, 5 de diciembre de 2017

Miedo

Estaba aterrorizada.

Solo pensar que debía irme me helaba la sangre.

Quería cualquier cosa menos estar lejos.

Pero debía irme.



El vuelo se retrasó 4 horas y pacientemente esperé sin discutir ni pronunciar palabra.

Los demás pasajeros se revelaron a los asistentes de embarque y como respuesta la aerolínea nos dio un pase para redimir en un próximo vuelo con ellos y pagaron el desayuno de todos los pasajeros.

Yo, lo único que quería era tiempo para estar en mi ciudad.

Tiempo para estar "cerca" de mi familia (aunque no podía moverme del aeropuerto y estaba sola).


Ya estando en Quibdó, todo se organizó (a petición de los estudiantes del curso) para que el programa se desarrollara en torno a asesorías personalizadas.

Entonces decidí ir al aeropuerto y pedir que adelantaran mi viaje de regreso.

En vista de que me había visto "afectada" por el retraso inicial no me cobraron multa.



Salí en el último vuelo del día siguiente.

Fue increíble en lo que el miedo puede convertirnos.

Estuve allá, llena de miedo "injustificado" y completamente intuitivo. Fueron horas mirando el reloj y trabajando como loca para aprovechar el tiempo. No sabía porque, pero saltándome todas las reglas de contratación organicé todo para retornar a casa lo más pronto posible.

No quería nada más que estar cerca de aquellos que amo.

De regreso todo me daba vueltas, tenía mucho miedo al avión y a pesar de que fue uno de los vuelos más tranquilos de mi vida, solo pude respirar aliviada al encontrarme en mi tierra natal.

Una vez allí; no me importó nada...

Solo quería amar en la cercanía y disfrutar el encuentro.

Se que no fue lo más ético. Sin embargo y, respecto a mi apremiante sensación, era lo único que sentía que debía hacer.

Además, si soy honesta, fue una sensación poco usual. Al sentir algo así, creo que sólo queda dejarse llevar por la intuición y la sensibilidad.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Albedrío

El libre albedrío nunca es absoluto.
No si queremos dotar nuestra experiencia estética del mundo con la presencia de otros.
P. F.

sábado, 21 de octubre de 2017

Procastinación nocturna

¿Dónde quedan las construcciones del ser,
cuando lo que considera fundamental se desdibuja y anulada a través de sus propios actos?

Es imposible para el sujeto, reconstruirse de la unión de los pedazos que, al quebrantarse, caen por todos lados y salir intacto.

Después de eso ¿Cómo reestablecer la confianza en sí mismo?


lunes, 21 de agosto de 2017

Ritmos y ciclos

Hoy vivimos un eclipse solar.

Cuando era niña, recuerdo, que vivía esas efemérides astronómicas con mis padres y mis hermanos. Observabamos el sol a través de una careta para soldar de mi papá.
Yo veía todo en dos dimensiones.
Visualizaba el cielo sin profundidad alguna.
El universo se restringía al sistema solar y sus dimensiones abarcaban el espacio y el tiempo desde una concepción rudimentaria y renacentista. No había sorpresa en ello.

Hoy mi concepción, gracias a la vida, es radicalmente diferente.

Puedo vivir de forma cada vez más humilde el universo y eso me permite reconocerme como un ser infinitamente ínfimo, sumergido en un espacio-tiempo que todavía no puedo abarcar, ni con mi imaginación.
Además, ahora, y a diferencia de mi infancia, sé de mi mortalidad.
Lo cual es un regalo a la hora de apreciar los ciclos y movimientos terrestres respecto al sol y la luna con mayor sorpresa.

Sé que no tengo claro si podré vivir de nuevo un suceso como este y no porque tenga escasas esperanzas, sino porque sé que, cuando hablamos de la vida, no sabemos nada.

Hoy la luna se interpuso entre los rayos del sol y la tierra y yo estoy absolutamente agradecida con la vida por permitirme verlo y sentirlo...aunque esta vez, por escases de herramientas, a través de la gente que quiero.

jueves, 10 de agosto de 2017

Habitar la pregunta

Y qué hacer si a pesar de todo admito que no hay recetas? Sí tengo presente que la incertidumbre hace parte de la vida? Y si me la sollo sin trazar un plan específico? Si mis horizontes desde lo fundamental no son móviles pero desde lo pragmático si?

martes, 25 de julio de 2017

¿Por qué diablos olvido lo feliz que puedo ser dejando que el viento me despeine?

No sé de dónde ha surgido, de repente, ese síndrome de la productividad en mí.
Sin explicación, me ha invadido un deseo de aprender y hacer miles de cosas al tiempo.
Ha sido tal mi obstinación que me he vuelto terriblemente sistemática y productiva.
Pero eso ha ido en detrimento de mi vínculo conmigo misma y, por ende, con personas que amo.
¿vale la pena?
Si, desde mis creencias, el aprendizaje es uno de los procesos en los que se fundamenta la existencia,
¿cuál es la mejor forma de aprender?
¿a partir de experiencias sistemáticas? o ¿desde el empirismo puro?
Si desde el interior del espíritu, de forma natural emergen esas "efervescencias vitales"
que no son necesariamente estructuradas,
pero que alimentan los argumentos para quedarse.
¿Por qué remitirse a guiones tan esquemáticos?
Sobre todo, si el acoplamiento a los esquemas, me impiden recordar nimiedades cargadas de sentido.

sábado, 3 de junio de 2017

Hacia el rugido

De nuevo me sumerjo en el rugido...

Atrás se queda el silencio, el campo verde, los vecinos distantes y la posibilidad de acoger el cielo con los brazos abiertos a la luz de los astros.

De nuevo acojo la vida con los pasos itinerantes.

Me voy triste.

Triste y enamorada, como nunca antes, del lugar que me acogió y me dio la posibilidad de entender los ritmos de la tierra.

Dejo el canto de los pájaros y las noches tranquilas, para sumergirme en la nube de hollín que hoy coloniza, desde las entrañas, a mi ciudad.

Me voy para acoger el canto de la vida acelerada y el contacto enmarcado en la estadía tras los muros.

Me voy con la certeza de querer quedarme, pero con la firmeza que dan los pasos tranquilos, que sólo se orientan tras la larga meditación en torno a la dirección que ahora muestra la brújula interna y que cambia de horizonte, la cual sólo varía guiada por la sensibilidad de la energía vital.



viernes, 28 de abril de 2017

La tierra de los "Americanos"

Conversación con Camilo Molano (Miami-2017)

"Los Americanos quieren su tierra, su deseo radica en tener un pedazo de tierra, un pedazo de su "América". Ese deseo de tener y ese arraigo a su tierra los mantiene dispuestos a todo. Incluso a acabar con el resto del mundo que amenace esa seguridad de poderse fijase a su sustrato.
Los chinos, por lo menos Ian, su compañero de piso  (contemporáneo nuestro),  han sido criados en la obediencia. Después de la revolución, las generaciones nuevas no cuestionan mucho y su conexión con ellos mismos parece ser inexistente. Él tiene una preocupación fundamental, la de confirmar su propia experiencia a través de la experiencia de otros.

Después de todo este tiempo aquí, aislado, solo, aquietado, me resulta extraño conversar con personas que todavía tienen preguntas por la vida. Muchos de mis amigos ya no se preguntan... Evidencia clara de que se les está secando el espíritu".

jueves, 20 de abril de 2017

29 de marzo de 2017

Todavía me parece increíble la forma en la que mis pasos desprevenidos me han guiado hacia horizontes itinerantes y efímeros.
Vamos a 34mil pies de altura y faltan escasas dos horas para aterrizar en Miami.
Anna se quedó en casa con mi madre, mientras Leo y yo volamos persiguiendo el eco distante de las guitarras estridentes.
Tengo tantos paradigmas, fundamentados a priori, por derrumbar: el consumo exacerbado, la teleadicción, el sonambulismo colectivo frente a la vida, el sinsentido generalizado.
La consecuente estupidez decisiva de la que pocos pueblos contemporáneos han podido trascender últimamente (el Brexit, el plebiscito y el triunfo de Trump).

Es el primer viaje para el que, cómo preparación, tuve que poner la mente en blanco, tratando de gestar la posibilidad de sorprenderme. Tratando de dejar de lado los prejuicios y la prevención que siempre me ha causado ese territorio.

lunes, 27 de febrero de 2017

Siempre hay algo de temor
cuando veo venir la niebla.
Cuando situaciones desconocidas se abren a mi camino.
Posibilidades para nada consideradas.

Los motivos que me llevan a vivir dicha situación están resueltos.
Por lo menos de mi parte.

Nunca había considerado ser madre por el sólo hecho de ser mujer.
El deseo vino al encontrarme con él.

Y ella llegó
y yo me volqué sobre ella.

Pero no veo en mi camino,
es una visión absolutamente clara,
la posibilidad ni el deseo de volver a vivirlo.

Ahora deberé entrar en la niebla (o en el agua)
para acabar con esa posibilidad,
por lo menos fundamentada en el deseo.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Discidente


De nuevo, y a pesar de todo el tiempo que ha pasado, me hacen a un lado de forma pública por manifestar abiertamente mi postura frente a cualquier credo. Lo tenaz es que de nuevo sucede en una institución educativa en la que ya no soy estudiante sino que soy docente.

Me someten al escarnio público por no participar de reflexiones que inician con la bendición y las palabras son dirigidas por un cura ausente, pero presente a través de sus letras.

Me dicen que estoy llena de odio cuando lo único que planteo es que nuestras reflexiones deben a travesar nuestro propio discurso y nuestro propio ser, sin importar si se originan en las iglesias, sinagogas, ermitas o en la intimidad nuestra propia casa.

En respuesta llega mi silencio. Pero me es inevitable pensar y sentir que sus discursos de inclusión y de acogida a la diferencia son huecos y en esa medida sus discursos pedagógicos y didácticos también lo son.

Ya no soy una adolescente y no quiero discutir con nadie que quiera segregarme por mi postura. Ya ser diferente no me lastima.

Sin embargo no deja de preocuparme saber que, después de tanto tiempo, sigo siendo presa de señalamientos cuando ni siquiera se abre la posibilidad del diálogo y de escuchar diferentes "verdades" en torno a temas de fe.

La experiencia me hace pensar de nuevo en los mensajes de no aceptación de la otredad. Otredad que, sin necesidad de ser lesiva sólo molesta por ser diferente.

Han pasado muchos años y nada ha cambiado, pero he cambiado yo y ya no odio ni me molesta esa otra postura. Sin embargo me habita, y con más fuerza, la pregunta sobre cómo acompañar los pasos de alguien tan pequeño y vulnerable como "ella". Ella, que aún no ha trasegado el complejo camino de la diferencia. Sabía y sé que ese es el mayor reto.

sábado, 11 de febrero de 2017

Rema, rema

Han sido tiempos entrañables, de sentir que se remueven la tripas y que se construyen nuevas redes neuronales al tiempo que me veo abocada por la vida a contruir conocimiento que ya no sólo tiene repercusiones en el entorno inmediato.

Producir y gestionar procesos de generación de conocimiento que ha transformado y ha transformado mi quehacer y mi propia ruta vital, ha derivado en giros personales que me han llevado a tener otra perspectiva más amable de un mundo tan convulsivo como el que nos toca.

He crecido y aprendido muchas cosas, algunas de forma especializada, pero todo deriva en la proposición de herramientas que me han ayudado a vivir mejor: más tranquila y liviana, pero también más sensible y propositiva con los otros.

Espero que eso le esté llegando a alguien...

viernes, 3 de febrero de 2017

viernes, 20 de enero de 2017

Otra vuelta

De repente el mundo se abre y me muestra que nada es tan lejos. Que si lo sueño en serio, puedo estar donde yo quiera. Limitless.

domingo, 8 de enero de 2017

Por la carretera

Los últimos días de diciembre Leo pudo pedir unos días para estar fuera de la oficina. Salimos de la ciudad, rumbo al sur, buscando ese pedazo de corazón que habita en el Valle.

Fue un viaje extraño. En el tramo del cañón del Cauca llovió muchas veces. Por  ahí 7 y no exagero.

Durante el recorrido vimos llover al tiempo que escuchábamos música y conversábamos.

Nos detuvimos en Santa Rosa de Cabal y en la mañana fuimos a los termales de Santa Vicente. Un regalo de mimitos.

En la tarde llegamos al Valle y nos dedicamos a estar en familia. A cantarle e cumpleaños a Ary y a ver y vivir las interacciones de estos chicos en crecimiento.

Siempre es entrañable. Las palabras me fallan para describir esos encuentros. Al regresar siempre tengo un nudo en la garganta que sólo se va menguado con las horas.

A veces pienso que, después de estar junto a las personas con las que crecí me invade aquella entrañable sensación de estar en casa, en un lugar seguro. Pero a la hora de partir, a pesar de saber que mi lugar ya es otro, siempre se me abre ese espacio en las entrañas. Sé que nunca va a dejar de pasarme.

El regreso fue increíble. Al parecer nadie tiene ganas de viajar los primeros de enero y en esa medida la carretera fue nuestra.

Tomar la carrera fue una forma increíble de comenzar el año, y estar con los que amo fue la mejor forma de terminar el que se fue.

lunes, 2 de enero de 2017

Arrebatando tiempo al tiempo

El tiempo ya no me rinde como antes.  Siempre tengo muchas cosas que hacer, el tiempo de Anna no se negocia, y todo lo anterior va aplazando la escritura.

Pero las ganas de escribir no son una variable independiente, todo lo contrario, se vinculan a la lectura recreativa y no a la lectura académica.

Eso me ha implicado volver a cargar el libro de turno, algunos se convierten en la dosis literaria de turno (lo digo por la adicción que logran suscitarme algunos textos), para aprovechar y leer en los cortos lapsos de sueño de Anna, la filas de los bancos, el tiempo de espera de algún amigo, entre otros.  

La semana pasada, al llegar a casa, Anna dormía a pierna suelta en su silla para el carro y estaba callendo un aguacero torrencial. Decidí no despertarla. Es el momento perfecto para mi dosis de letras. La cual, afortunadamente, me duró casi una hora.

La clave fue quedarme en el carro, viendo y escuchando la lluvia. Condimento perfecto para la abstracción recreativa.

Hoy cumplo 41

Y me llegaron mensajes increíbles, que conmovieron mi espíritu. Estoy muy agradecida con este camino... ...